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    Archived pages: 695 . Archive date: 2014-01.

  • Title: Le Tigre
    Descriptive info: Le tigre.. Esther Cohen Bacri [@] [www] [.. castellano.. ].. Les lumières sont en fête et les rires joyeux.. Cris de frisson sans peur et paroles d'enfants.. Les jongleurs sont passés, les trapézistes aussi,.. suivis du gros nez rouge et d'un faux triste en blanc.. Cacahouettes et entracte et la cage est montée.. L'homme au frac élégant s'avance sous la rampe,.. son habit est sans tache, son regard vaniteux.. A travers un passage étriqué et trop bas,.. le fauve vient ensuite.. L'échine.. des voyeurs.. se refroidit un peu.. L'animal est superbe, son pelage est brillant,.. ses crocs sont acérés, ses yeux semblent dorés.. Le fouet de  ...   ordres du fouet, il ne veut pas jouer.. Il voudrait se coucher, il voudrait l'égorger.. La chair de cet homme doit être répugnante.. Qu'il le laisse donc en paix!.. L'homme s'incline un peu, la salle l'applaudit.. Cette bête cruelle comme il la dresse bien.. Le cerceau est en feu, le tigre se refuse,.. essaie de griffer,.. voudrait assassiner.. L'homme brûle sa patte.. Il traverse le cercle sous les applaudissements,.. son coeur lui fait si mal, il lèche un peu ses plaies.. Il prie dessous le fouet qui l'envoie à la niche,.. pour un jour s'habituer et devenir docile.. |.. Faro.. Puente.. Torre.. Zeppelín.. Rastreador.. Nuevos.. Arquitectos..

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  • Title: Javi quiere un elefante
    Descriptive info: Javi quiere un elefante.. Jaime [.. @.. ] [.. La decadencia del ingenio.. Mi amigo Javi ha leído en los Ensayos de Montaigne que "en las Indias Orientales, donde tenían la castidad en singular estima, la costumbre permitía sin embargo que una mujer casada pudiera entregarse a quien le ofreciese.. un elefante.. ; y ello con cierta gloria por haber sido estimada a tan alto precio".. Javi planea.. viajar a la India.. y comprar uno de esos bichos, aunque todavía no ha decidido si lo quiere macho o hembra.. Sabe que le costará carísimo y que quizás tenga que pedir un préstamo, pero asegura que merece la pena la experiencia de pasar una noche con una mujer a cambio de un elefante.. Y la de entrar en un banco y solicitar un crédito para comprar el animal tampoco es desdeñable.. Javi sabe que en cualquiera de las grandes ciudades (Bombay, Nueva Delhi, Calcuta) y por mucho elefante que lleve, lo tendrá difícil para que le hagan caso, ya que no duda de que allí ya estarán tan fascinados con el automóvil como en Berlín o en Los Ángeles.. Y no cree que tenga el mismo encanto la entrega de una esposa a cambio de un camión.. Explica que prefiere perderse por algún pequeño pueblecito hasta que encuentre a una mujer preciosa, que seguramente estará casada con un señor mayor y más bien feo.. Según Javi, no tendrán más remedio que aceptar: un elefante, nada menos, la cantidad  ...   casa, ansioso, arrepentido, frotándose las manos y mordiéndose las uñas, descubriendo que está enamorado de esa joven con cuyos padres pactó el matrimonio.. Aun así no se atreverá a entrar en la alcoba e interrumpir la transacción.. Se sabe viejo y feo; no quiere resultar también ridículo.. Además, y al fin y al cabo, un elefante no es cualquier cosa.. Y es una lástima, porque la joven india le estaba cogiendo cariño al viejo cascarrabias.. Si hubiera renunciado al elefante por tenerla a ella todas las noches y no todas menos una, no hubiera habido mejor esposa y madre en todo el país.. De todas formas, la muchacha es comprensiva y sabe que no es fácil renunciar a un animal así, con trompa y todo, de modo que promete quedar al menos entre las diez mejores.. Javi me explica que se irá a escondidas en cuanto salga el sol y se duerma la muchacha.. Ya de camino, volverá la vista atrás y verá cómo un sirviente limpia al que fuera su elefante, que se despedirá alzando la trompa a modo de hasta la vista compañero.. Javi sabe que echará de menos al animalito.. Le intento explicar que todo eso del paquidermo no sólo no es cierto ahora, sino que seguramente no lo era cuando Montaigne lo escribió.. Mi amigo me mira ofendido y me suelta que Montaigne es Montaigne y yo sólo soy yo, así que, como es evidente, la palabra del francés vale más que la mía..

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  • Title: ¿A qué piso va?
    Descriptive info: A qué piso va?.. A y B están esperando el ascensor.. A: Buenas.. B: Hola.. A: A cenar, ¿no?.. B: Sí, que ya toca.. Silencio.. A: Empieza a hacer frío, ¿eh?.. B: Sí, se nota el otoño, ya.. A: Ahora a quejarnos del frío, y cuando vuelva el verano, a quejarnos del calor otra vez.. B: Sí, es lo que tiene.. Llega.. el ascensor.. A y B entran.. A: ¿A qué piso va?.. B: Al sexto.. A: Nunca me acuerdo del piso de los demás.. Como siempre voy más  ...   A: Estos ascensores están muy viejos.. B: A ver si reparan esta puerta.. A: Sí, que si no.. B: Un día vamos a tener una desgracia.. Silencio.. A juega con las llaves.. B se mira la punta del zapato.. A: Bueno.. B: Yo.. A: ¿Sí?.. B:.. ¡Te quiero!.. A: ¡Oh! ¡Y yo a ti!.. B: ¡Cariño!.. A: ¡Bésame!.. A y B se abrazan.. Justo cuando sus bocas abiertas están a punto de tocarse, el ascensor se para.. B: Bueno, ya hemos llegado.. A: Buenas noches.. B: Adiós, buenas noches..

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  • Title: Me encontré un caballo
    Descriptive info: Me encontré un caballo.. Fidel del Castillo [.. ] [www].. Nadie lo había visto.. Parece inverosímil, pero así ocurrió: me encontré.. un caballo.. en plena calle.. Yo, con toda mi buena intención, pregunté a los transeúntes que había por allí si conocían a alguien que se responsabilizara del animal.. Incluso les pregunté a los dependientes del supermercado cercano si podían aportarme alguna información.. Pero todo fue inútil.. Nadie sabía nada del animal y él no dejaba de mirarme con sus ojazos, suplicándome algo que no podía entender.. Tanto que decidí llevármelo a casa, con todos los problemas que me acarreó.. El primero fue subir.. No había modo de que cupiera en.. Y por más que lo intenté, de frente, de lado y de culo, con perdón, lo único que conseguí fue que de una coz se cargara el espejo.. Así que me armé de paciencia y subimos por las escaleras.. Yo hacía lo posible por que no metiera ruido, que los vecinos son muy quisquillosos.. Incluso le puse mis calcetines en los dos cascos traseros, que eran los que pisaban más fuerte.. Y por suerte no nos oyeron.. Eso sí, en el tercero dejó un montón de boñigas que, cuando lo encontró la mujer de la limpieza el lunes y se lo contó a la presidenta de la comunidad, hizo que los vecinos empezaran a sospechar.. En cuanto llegamos a casa decidí que.. había que ducharlo.. Le quité el peto, porque no sé si lo había dicho antes, pero el caballo era un percherón a todas luces preparado para una corrida de toros, y lo metí en la bañera.. Tuve que utilizar medio bote de champú para caballos grasos pero la inversión estuvo bien hecha, porque el animal olía a lo propio cosa fina.. Una vez limpio y perfumado parecía otro.. Se instaló en el cuarto de estar y en un par de horas me acostumbré de tal manera a su compañía que se me hacía hasta agradable.. El pobre no dejaba de mirar por los cristales del balcón, añoranzas me pensé yo, pero en un momento que abrí el ventanal y me descuidé un poco se me comió tres macetas de geranios.. Así que era eso:.. hambre.. Estuve rebuscando por todos los armarios pero no encontré ni una ración de alfalfa.. Tuve que.. ponerle la televisión.. para que se entretuviera en mi ausencia y me fui al centro a un establecimiento de esos de estilo americano que tienen abierto los fines de semana.. Alfalfa no había, pero compré doscientas cajas de alpiste para canario.. A falta de alfalfa buenos son mijos, razoné en mi fuero interno.. Y no me equivoqué demasiado porque, ya en casa, el bendito animal se comió las doscientas cajas con cartón y todo sin rechistar.. ¡Angelito!.. Cuando llegó la noche se me plantearon nuevos problemas.. El primero fue si el caballo debía dormir en el balcón, con el consiguiente riesgo para los geranios, o en el cuarto de baño.. Mi habitación la descarté porque, después de un examen concienzudo, descubrí que no era caballo sino yegua.. Decidí que lo más discreto sería.. el cuarto de baño.. Si venía alguien siempre podía decir que estaba ocupado.. El segundo problema fueron los relinchos.. A determinadas horas es muy difícil justificar delante de nadie semejantes ruidos, así que opté por ponerme a su lado y acariciarle el lomo, que parecía que lo tranquilizaba bastante.. Ni que decir tiene que me quedé dormido sentado en la taza del retrete.. Y digo retrete porque a ciertas horas de la noche decir inodoro sería una falacia.. Me lo puso todo perdido.. Y el tercer y último problema fue su paseo diario.. Supongo que, como los perros, los caballos también tienen que hacer ejercicio todos los días.. A la calle no lo podía bajar.. Era demasiado arriesgado pasearlo por las escaleras del edificio otra vez.. Así que decidí juguetear con él por el pasillo de casa.. Busqué una pelotita de goma pero no encontré ninguna, y tuve que utilizar.. una naranja.. Se la mostraba y ocultaba varias veces y finalmente la lanzaba hasta el otro extremo.. El caballo trotaba animoso hasta ella, la recogía y se la comía.. Me costó tres kilos de naranjas y uno de mandarinas que aprendiera a traérmela, pero al final lo hizo.. También me costó una bronca de la vecina de abajo, que subió a decirme que ya estaba bien, que eran las dos de la mañana y parecía que tenía un caballo en casa.. Cansado y sudoroso, pero feliz, el caballo se durmió plácidamente en el cuarto de baño apoyando su frente en la grifería monomando del bidé.. Los dos o tres días siguientes transcurrieron dentro la.. normalidad relativa.. de tener un caballo en un piso de ochenta y tres metros cuadrados construidos que, en definitiva, se quedaban en sesenta útiles.. Los dos nos fuimos adaptando el uno al otro y hasta nos cogimos cierto cariño.. Pero una mañana, había salido yo a pasear y a comprar un poco de alfalfa, que había hecho corto en mi pedido al supermercado, y me encontré a un picador.. Estaba en un banco del parque y lloraba desconsoladamente.. Me acerqué intentando ser amable y enseguida nos hicimos amigos.. Le invité a venir a mi casa, tenía una sorpresa que le gustaría, y después de hacerse rogar un poco se avino.. Cuando el caballo nos abrió dio saltos de alegría.. No era el suyo, pero acostumbrado como estaba a tener siempre un caballo debajo se adaptó enseguida a él y decidió quedarse en casa.. A fin de cuentas me venía bien.. Podría dedicarme a mis cosas mientras él entretenía al caballo.. Por la noche el picador no consintió ocupar el sofá-cama de los invitados y prefirió dormir en un rincón del cuarto de baño, cerca del caballo.. Pero roncaba tanto que a las tres de la mañana el caballo salió de puntillas y se vino a  ...   no hubiera sido porque en la escalera era fácil que me encontrara con alguien y ya ni un solo vecino me miraba bien.. Excepto la de abajo, que en una de sus subidas a protestar se enrolló con el picador reserva y, afortunadamente para todos nosotros, éste se mudó al piso inferior.. Las mulillas, abanderadas por la yegua, campaban por sus respetos por toda la casa, pisoteando en sus galopes todo lo que pillaban a su paso.. La cuadrilla había institucionalizado su partida de tute de las tardes e invitaban a muchos de sus amigos a ver y a apostar a favor de una u otra pareja.. Uno de los alguacilillos y una manola se enamoraron locamente y se fueron a vivir juntos al cuartito de la lavadora.. El banderillero cogió mis herramientas de bricolaje y en un rincón de la cocina montó un taller de fabricación artesanal de banderillas utilizando las patas de las sillas.. El maestro se presentó acompañado de su apoderado y decidió que dónde iban a estar mejor que allí, rodeados de amigos y admiradores.. Los músicos ensayaban marchas militares durante todo el día para no aburrirse.. El señor del puro cortejaba a otra de las manolas cantándole arias de amor de El barbero de Sevilla.. El presidente no hacía más que discutir de política con el otro alguacilillo y el veterinario tenía que mediar cada dos por tres para que no llegaran a las manos.. La última manola resultó ser una marifácil y andaba todo el día retozando con uno y con otro por toda la casa.. Y para colmo, el picador reserva y la vecina de abajo subían muchas tardes de visita.. Pero lo peor fue cuando llegó el tendido de sol.. Por más que indagué nadie supo decirme cómo se habían enterado y, una tarde, se presentaron con sus meriendas y sus almohadillas, con sus viseras de cartón y con las entradas preparadas.. Tuve que contratar a toda prisa quince o veinte porteros de boina roja, pero a pesar de sus esfuerzos por cortarles las entradas a todos me confesaron que se les habían colado lo menos cincuenta.. El piso estaba impracticable.. En cualquier rincón te encontrabas a un montón de gente hablando a gritos, comiendo o bebiendo, jugando a cartas o simplemente echando una cabezadita.. Hasta me subí al altillo del pasillo pero descubrí allí a un aficionado retozando con la manola marifácil y, por discrección, les dejé solos.. Afortunadamente, en un descuido conseguí colarme en el armario empotrado de la entrada y, aunque el tic-tic-tic del contador me sonaba junto a la oreja, pude disfrutar de unas horas de soledad.. Necesitaba encontrar una solución y pensé en ello hasta que me dolió la cabeza.. Por supuesto no la encontré.. Ni la encontré tampoco cuando, a los dos o tres días, vino el tendido de sombra.. En apariencia eran mucho más señores, pero cuando vieron el cachondeo imperante se dejaron llevar fácilmente por las circustancias.. No cabía un alfiler en el piso.. En todos los rincones había tertulias taurinas.. Los revendedores se movían con soltura entre el gentío, a pesar de que había dos compañías de la policía nacional para evitar sus ilegales negocios.. Una de las veces que llamaron y fui a abrir, quince o veinte periodistas mostraron un pase y, con todo el descaro, se colaron dentro.. Los vendedores de cerveza, naranjada, limonada, Coca-Cola, caramelos, garrapiñadas, pastillas de café con leche, no cesaban de ir de un lado para otro vociferando su mercancía.. Varias veces me encontré a un señorito andaluz con sombrero cordobés que bebía una copita de fino.. La banda municipal no cesaba de tocar Marcial tú eres el más grande a petición del público.. El maestro me revolvió todos los armarios de la cocina buscando un vasito de plata, con la excusa de que si no, él no bebía ni Casera.. El utilero lo perseguía detrás con un botijo diciéndole que no fuera tonto, que aunque más cornadas diera el hambre se iba a deshidratar.. Y el apoderado perseguía al utilero para que persiguiera al maestro que tenía que salir en una entrevista.. Un periodista perseguía al apoderado, etcétera.. Los monosabios se lo pasaban bomba porque no había arena que barrer y ellos iban a cobrar la dietas igual.. El mozo de espadas se había ligado finalmente a la sota de manolas y se arrullaban como dos tórtolas encima de la lámpara del comedor.. También había por allí una peña de sanfermineros que dijeron que venían a entrenarse para el siete de julio.. Y una manifestación de ingleses de la asociación protectora de animales contra la fiesta nacional.. Incluso en una ocasión me pareció ver a Hemingway y a Orson Welles entre el gentío, pero a lo mejor no eran más que alucinaciones.. La cosa ya pasaba de castaño oscuro y por fin me decidí por la única solución.. Me disfracé de toro bragado, astifino y morrilludo.. Allí empezó y terminó todo.. Me pusieron la divisa, me abrieron los toriles, me desfogaron los peones, me dieron tres verónicas y dos manoletinas, me cambiaron de tercio, me picaron entre los silbidos del público, me volvieron a cambiar de tercio, me pusieron tres pares de banderillas como tres soles, me jalearon, me abuchearon cuando flaqueé de manos en un quiebro, me cambiaron de tercio una vez más, me endilgaron seis naturales, tres pases de pecho y un engaño rodilla en tierra, me pusieron en los medios y, después de dos pinchazos, me clavaron el estoque hasta la empuñadura entre la ovación general y el flamear de pañuelos blancos.. Un poco bajo, eso sí.. Y me cortaron las dos orejas.. Sin duda era mi día de suerte.. Gracias a los pinchazos me ahorré que me cortaran el rabo.. Y además no necesité descabello.. Pero lo mejor fue que, en cuanto terminó mi lidia, se fueron todos y dejaron el piso vacío.. Y pude descansar en paz..

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  • Title: Sintaxis
    Descriptive info: Sintaxis.. Le sorprendió ver a Santi allí,.. en una librería.. Trasteando entre poetas, además.. A él, que cuando le hacían leer en clase prácticamente tartamudeaba.. Santi también le vio.. Por desgracia para Toni, ya que pensaba evitarle.. -Hombre, cuánto tiempo.. -Hola, Santi, ¿cómo tú por aquí? -Procuró que sonara sarcástico.. -Ya ves.. Ahora nosotros también leemos.. -¿Vosotros?.. -Ricardo, Bruno y yo.. ¿Te acuerdas de ellos? Estamos formando un grupo literario.. -¿Cómo? ¿Un qué?.. -Sí, sí, ya sé que suena casi ridículo, pero escribimos y nos leemos y lo comentamos.. Cada martes en el Café Siesta.. ¿Por qué no te vienes?.. -Pues.. -Sí, hombre, vente.. Nos vendría bien que leyeras lo que escribimos.. Tú sabías mucho.. ¿Qué estudiaste al final? ¿Derecho?.. -Filología hispánica.. -¿Lo ves como sabes? Bueno, piénsatelo.. Te dejo, que tengo que irme.. Se fijó en que Santi no había perdido el porte chulesco.. Seguía siendo aquel chaval más bien estúpido, de suspensos y cursos repetidos, con su pendiente, su prematuro cigarrillo en los labios y sus aires de violenta superioridad.. Pero Toni nunca se había sentido inferior a ese grupo de trogloditas.. Les consideraba estúpidos y engreídos.. Los clásicos matoncillos del tres al cuarto que disfrutaban humillando al debilucho.. Al empollón.. Toni, que siempre había estado más bien al margen de ellos y de sus broncas, siempre les había desdeñado y menospreciado.. No entendía cómo no se esforzaban, cómo no les interesaba nada en absoluto.. Y no entendía cómo, encima, se mostraban tan orgullosos, tan altivos, tan violentos.. Había que reconocer, de todas formas, que en su momento había sentido cierta envidia: ellos habían entrado en una  ...   uno no se da cuenta.. Pero aún se está a tiempo.. Claro, claro, lo importante es la voluntad.. -Te hemos traído unas cosillas -comentó Bruno, casi tímidamente-.. Breves.. Para que las leas y nos digas qué te parecen.. -Pero sé sincero -dijo Santi-.. Si no te gustan, dilo.. Queremos aprender.. Cogió los folios impresos a ordenador que le ofrecían.. Santi había escrito un cuento sobre una.. ruptura amorosa.. , lleno de atardeceres, cielos rojizos, corazones grises y cartas rotas en miles de pedacitos (como los grises corazones).. Bruno había llenado cinco páginas con polisílabos y sentimientos inabarcables, situaciones inexorables, realidades reconstruidas,.. pesadumbres irreconciliables.. El cuento de Ricardo era un.. cúmulo de frases cortas.. , llenas de tacos y hachazos, disparos, sucia sangre sobre el puto suelo.. Al final de uno de los tres relatos, Toni era ya incapaz de recordar cuál, el protagonista se revelaba loco.. En otro, todo era un sueño.. En el tercero había sorpresa final: el narrador era en realidad el culpable de todo.. Por supuesto, todas aquellas páginas estaban llenas de errores.. Al menos, los ortográficos, los que más duelen, no abundaban.. Pero no había coma que estuviera en su sitio, las concordancias fallaban, la sintaxis deslavazada encriptaba el simple significado de muchas de las frases.. Toni dejó los folios sobre la mesa.. Miró a sus tres antiguos compañeros.. Estaban nerviosos.. Como todos los que escriben, querían oír halagos, buenas palabras, vais por buen camino, tenéis que esforzaros un poco más, trabajad más los textos, cuidad los detalles.. -Bueno, ¿qué? -Preguntó Ricardo.. -Sé sincero -volvió a mentir Santi.. Toni sonrió.. Supo que se iba a reír..

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  • Title: El Burdel
    Descriptive info: El Burdel.. José Antonio Soria [.. Este sábado, como de costumbre, nos reunimos los de siempre, esta vez en casa de Fernando.. Al punto de las bebidas fuertes y del tabaco continuado, la conversación se deslizó por la afilada línea que separa la confidencia del debate.. En este punto alguien me preguntó:.. ¿Y tú, alguna.. experiencia que contar sobre burdeles.. ?.. Sonreí beatíficamente para dejar constancia de mi total ausencia de experiencia alguna en este sentido, sin dejar por ello de reverdecer mi ya casi olvidada, y primera, y única experiencia en lo más parecido a un burdel.. Mi primer encuentro con este submundo y su luz roja y oscura.. Mi trabajo en la Central de Correos, me liberaba postrado ya el sol, y tras un rocambolesco cambio de medios de locomoción, y al vómito del último autobús, asistía a la vida que llena a estas horas.. la Rambla.. Como de costumbre me acerqué al banco que queda más cerca de la pensión donde habitaba, en el que, y desde el que deslizaba la mirada y casi a partes iguales por el libro que leía y la gente que pasaba, a la que mentalmente le iba poniendo nota por su forma de vestir, o de andar, o por su belleza, o en casos particulares por sus culos y sus tetas.. Me sentí al momento desconcertado y asombrado al ver pasar por la acera cercana, y bajo los soportales a Alberto que andaba a buen paso.. Alberto fue un compañero de trabajo que vivía al otro lado de la ciudad, a escasos metros de la Central de Correos, y que siempre se escandalizaba cuando me oía comentar mis paseos nocturnos por la Rambla.. Siempre decía que pasear por la Rambla de noche, era cuando menos un suicidio frustrado.. Me levanté súbito y alzando la mano que aferraba el libro, intenté, sin conseguirlo, llamar su atención.. Comencé a correr en su dirección, pero sin saber por qué, o sí, pero sin querer admitir el morbo que suscitaba en mí su presencia en este lugar, comencé a seguirlo desde lejos.. Pensaba desvelar algún secreto nunca revelado en nuestras conversaciones en el trabajo.. Lo seguí por aquella acera que parecía no pertenecer a la Rambla.. Vi como se paraba ante un pintor de la noche y conversar con él larguísimos minutos.. Disimulé acercándome a un kiosco de prensa, y con una revista en la mano, y dividiendo los ojos, uno en la revista y otro en la escena que me ocupaba, terminó su conversación y siguió su recorrido acelerado torciendo en una callejuela.. Aquí la noche se cerraba en ausencia de farolas.. Serpenteaba la estrecha calle haciendo quiebros y dibujando esquinas que me protegían, con su cerrada noche, del posible descubrimiento de mi, sin duda, felonía.. Al doblar la esquina lo vi pasar frente a un viejo portón de madera, y sin mirar al piso de arriba, acercándose, llamó, puño cerrado, tres veces, y dos veces, y la casa rompió la noche por un instante y se tragó a Alberto.. En este momento pensé volver sobre mis pasos, pero el mismo morbo que me inclinó a seguirlo, me empujo a buscar un escondite para la dulce, amarga espera.. El lugar me lo proporcionó la esquina de la calle que se aleja en busca de la dársena del puerto que se olía, donde adornada por un farol rojo había una puerta franqueada por una cortina de pequeños trozos redondos de madera unidos por enrevesados alambres multicolores.. Me acerqué a ella y asomé la cabeza por entre aquella incierta cortina, y sin apenas adecuar la vista a la exigua luz, y roja, del interior, vi una barra al fondo, de madera lijada por los años y el paso de mil bayetas y mil vasos, y mil manos apoyándose para no perder el equilibrio cuando el alcohol atonta los sentidos.. Tras ella, y dominando la estancia, aquella estanquera de Fellini que tanto me impresionara en mi juventud, luciendo una exigua minifalda roja y un jersey de pequeño punto, y azul, que deja ver todos los pliegues que la obesidad y los años han depositado en su vientre, y sus enormes brazos descubiertos a la roja luz, y su cara, que en tiempos fuera, creo, joven, aplastada por la ingestión de alcohol, y de semen, y de drogas, y sesgada en cada pliegue por líneas rojas, fruto del agrietamiento de las distintas capas de maquillaje, y su pelo, rojo como la luz, saliendo a borbotones por entre la banda de fieltro verde que corona su frente.. -.. Pasa amorrr, que no te vamos a comeeeerrr.. Y mientras corrían las es y las erres, y con los brazos extendidos, y con las palmas de las manos mirándome, realizó un movimiento rápido de izquierda a derecha y vuelta que hizo que sus voluminosos pechos amenazaran con salir de los mínimos trapos que pretendían, sin conseguirlo, mantenerlos en su, intuyo, inhabitual sitio.. Decliné su invitación con una sonrisa de conocedor del ambiente, y con un ademan de mano que no por no estudiado menos efectivo que aquellos, me despedí de ella desde mi lejana cercanía, y deje caer aquellos trozos de madera a modo de cortina, y quedé apostado en el soportal y bajo el farol que a duras penas alumbraba el decorado, esperando la salida de Alberto de la misteriosa casa donde entrara pocos minutos antes.. Me entregué a mis pensamientos que vagaban por las mil posibles causas que podían hacer que Alberto estuviera en ese momento ahí dentro.. ¿Y que hago yo aquí, en esta calle, y bajo este farol de putiferio espiando sus salidas y entradas? ¿Qué estará haciendo en esta calle, y en esta casa, y llamando de esa manera que solo llaman los ladrones, o los que tienen algo que ocultar? ¿Tendrá algo que ver con los bajos fondos? ¿con la droga?, ¿con la trata de blancas?, ¿O será chapero y es una cita?.. No debo pensar así.. Me dio el suficiente asco de mí mismo como para empujarme a irme de allí  ...   muslo sobre muslo, enorme muslo sobre enorme muslo, y codo sobre mostrador, y cabeza sobre mano, y dedo sobre vaso largo donde da vueltas y vueltas sobre su filo redondo, y mirada ya huida, me dediqué a mirar la espera.. Al despedirse de la mesa que atendía, la estanquera recibió una sonora palmada en el culo por parte del viejo que hizo que aparecieran sus dientes morados entre su risa, lo que recordó el paralelismo cruel que había con el poema de Pablo Neruda: No me quites tu risa porque me moriría.. Entró en su castillo por el puente levadizo y se dirigió a mí.. ¿Eres policía?.. La pregunta carecía de las mayúsculas que había oído antes.. ¡¡NOOOOO!!.. Negué por segunda vez pareciéndome cada vez más a uno de esos santos que quieren dar la vida por su maestro pero se resisten.. ¿Qué hacías ahí apostado?.. Recorrí todas las excusas que preparara para el señor del torso y dicté la más creíble.. Estaba esperando a alguien, es que había quedado en verme con él pero creo que me he equivocado de sitio porque.. Siempre me ha pasado lo mismo en estas o parecidas situaciones.. Siempre he hablado sin parar.. Siempre he creído que más vale la maña que la fuerza y que por medio del dialogo se puede ganar más que en una batalla, y eso me suena a verdad y a racional cuando no estoy en la situación, pero no así ya entrado en ella, que me suena a excusa y a auto engaño y a pobreza.. ¿A quien esperabas?.. Ya se lo he dicho, yo había quedado.. ¿Eres maricón?.. No me dejó terminar mi mentira.. ¡¡NOOO!!.. Volví a negar pareciendo casi ofendido mientras me atrevía a mirar la cara del señor del torso.. No me gusta que nadie se aposte a mi puerta.. Me espanta la clientela, y ya hay demasiada poca para que venga un jilipollas a joderme la noche.. Así que si esperas a tu amigo lo vas a hacer aquí dentro.. ¿Qué vas a tomar?.. Porque aquí dentro no quiero mirones y si no vas a tomar nada, Marcelo se puede enfadar.. Ese nombre lanzado desde su boca morada y desde sus ojos hundidos, olía a torso, y a patillas, y a grandes alturas, que me hicieron tomar la decisión de olvidarme de Alberto y pedir algo.. ¿Tendría Ud.. un refresco o algo así, una cocacola?.. ¡No rico, aquí no hay refrescos, aquí no servimos mariconadas!.. Perdón, póngame una cerveza.. ¡No hay cerveza!.. Todos me miraron con sorna, porque la cerveza era visible, y una caja, al menos, de Cocacola en un rincón de la barra.. Di por finalizada la persecución de mi amigo y me dispuse a ofrecer la mínima excusa para que me pegaran, o algo parecido.. Póngame una copa de anís.. Tomó la botella que había tras ella y debajo del mostrador emergió, como por arte de magia, otra copa serpenteada por una fina línea roja.. Una copa no tan limpia como fuese de desear.. Me sirvió el anís, y dejando la botella en el mostrador, clavó en mí su boca morada, y sus plegados ojos, y.. Son dosmilquinientasss.. dijo mientras perfilaba una sonrisa de ocre y sorna.. Miré hacia atrás y aquel torso, que allí seguía descansando sobre pantalones vaqueros repletos de músculos, y vadeando la mirada, y metiendo la mano en el bolsillo, conté los billetes para solo sacar tres que le hicieran pensar a esta buena mujer que no tenía más, que era mentira que hubiese cobrado precisamente ese día, y de esa manera no me sirviera más anís.. Y con la sonrisa de pedir perdón, aprendida durante años de práctica, los deposité sobre la alisada madera, y desaparecieron sin que me quedara ninguna duda en la desesperanza de recibir la vuelta de quinientas pesetas.. Bébetelo, pues no se viene aquí a dormirse con una copa.. Nunca me ha gustado el anís.. Siempre me ha dolido la cabeza tras su ingestión.. Lo pasé de un trago entre las estertoreas risas de aquella furcia que se cenaban entre el joven y el viejo.. Cuando comencé a llorar ya había tomado ocho o nueve copas, sin contar alguna invitación de la estanquera, y estaba descansado de al menos veinte mil pesetas.. Fue cuando descansaba mi cabeza sobre sus grandes tetas, y haciendo crecer torrentes con mis lagrimas en los enormes canales de la ahora señorita Lidia, y cuando se me era imposible separarme de aquellos descomunales pechos, abatido en ellos por miles de enormes dedos de uñas moras y anillos que en sus caricias arrasaban mis ralos cabellos.. Y era cuando ya andaba contándole a mi confidente, intima amiga de toda la vida, y a toda la parroquia que ya, a estas alturas, estaba concentrada a mí alrededor, todas y cada una de mis penas, atroces todas a juzgar por las lagrimas por mí vertidas, que, seguro, desembocaban en algún enorme agujero allá en la lejanía de las carnes.. Cuándo me desperté, y tras darme cuenta de mi situación, con un terrible dolor de cabeza, conseguí zafarme de la prisión a que me sometían aquellas carnes, y me vestí, ¡horror estaba desnudo!, y sin querer saber nada, y sin preguntar nada, y olvidando todo casi inmediatamente, y sin hacer ruido, me deslicé por las escaleras que bajaban al habitáculo de la noche, con su barra de madera, y su cortina corrida, y su olor ahora mil veces más acre, y abriendo la puerta con todo el sigilo que me permitía mi dolor de cabeza, y que me prestaba mi asco y mi miedo, salí al exterior que volvía a oler a puerto.. Amanecía cuando entré en mi pensión, donde gasté todo el tiempo que me quedaba para tomar mis conocidos medios de locomoción en restregarme con estropajo y jabón y desinfectante y todo lo que se me pudo ocurrir.. Más tarde estaría en la Central de Correos, y con.. Alberto.. , que nunca me contaría que estuvo en la Rambla, y al que nunca le contaría la experiencia..

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  • Title: La muy increíble historia del hombre que recibió el universo mientras se afeitaba
    Descriptive info: La Muy Increíble Historia del Hombre que Recibió el Universo Mientras se Afeitaba.. Javier Tornadijo [.. ehqcd.. Buenas noches, mis queridos lectores.. Mi nombre es Sir Lauvron Gesroll, y he sido devuelto a la vida para narrarles una historia sorprendente, la historia de un hombre que recibió el Universo mientras se afeitaba.. Antes de comenzar, desearía expresar mi más sincero agradecimiento al equipo médico del hospital Grand Canard de París que realizó la intervención.. Esta es la historia:.. 1.. No hay nada más grande que el Universo.. A algunos hombres les ocurren cosas extraordinarias.. Sucesos inexplicables que cambian sus vidas para siempre.. Hechos insólitos que alteran su percepción del mundo, su escala de valores y la relación con aquellos que les rodean.. "Héroes", "milagros médicos", "seres afortunados" e incluso ".. monstruos de circo.. ", son términos que usamos para referirnos a ellos.. Términos que no ocultan la admiración, el respeto y hasta el temor, que todos nosotros les profesamos.. Sí, a algunos hombres les ocurren cosas extraordinarias.. Pero lo que le pasó a Jim Abbott no le ha sucedido a nadie.. Porque Jim Abbott recibió el Universo mientras se afeitaba.. Porque no hay nada más grande que el Universo.. 2.. Jim Abbott se afeita.. Jim Abbott está frente al espejo tarareando una tema de Nino Rota, con la cara llena de.. espuma de afeitar.. y el pelo revuelto.. Jim Abbott comienza a afeitarse y antes de que la afilada hoja de la cuchilla se pose sobre su cara se detiene.. Se detiene porque ha escuchado un ruido.. Se detiene porque alguien ha dicho su nombre.. Es decir, que Jim Abbott deja de afeitarse porque alguien ha dicho "Jim Abbott".. - ¿Señor Abbott? - pregunta el desconocido.. - ¿Señor Abbott? - repite otra vez.. Jim Abbott no sale del cuarto de baño.. Se queda inmóvil, atento a cualquier sonido.. Esto es, en mi opinión, porque está dudando.. No sabe si la voz que ha escuchado es real o no.. Y como después de varios segundos no ocurre nada, Jim Abbott reanuda la tarea de afeitarse, ignorando que muy cerca, en el salón, un par de hombres están sentados, esperándole.. Estos dos hombres son miembros de la comunidad de vecinos del edificio donde vive Jim Abbott y han entrado en el piso atravesando la pared como si fueran fantasmas.. Algo terrible, en mi opinión.. Sus nombres son lo de menos, pues suelen cambiárselo cada poco tiempo, así que lo único que les diré de ellos es que su aspecto externo es de lo más corriente, y si no fuera porque les he visto atravesar una pared, pensaría que  ...   aquí para darle una buena noticia.. - Una noticia grandiosa.. - Eso es.. Grandiosa.. - Verá, Señor Abbott - dice el segundo hombre, levantándose del sillón-.. Estamos aquí para comunicarle que el anterior propietario del Universo ha fallecido.. No le diremos de quién se trataba ni cuál fue la razón de.. su muerte.. Lo único que debe saber es que la línea sucesoria llega hasta usted.. Por este motivo usted, Jim Abbott, se convierte en el nuevo heredero del Universo y de todo lo que hay en él.. - El Universo es suyo, señor Abbott.. Completamente suyo.. 4.. Ahora que lo tienes, termina de afeitarte.. Evidentemente Jim se no cree ni una sola palabra de lo que le dicen, y acaba echando de su casa a los dos hombres.. Evidentemente Jim termina de afeitarse y, tras desayunar, sale a la calle para comprar una nueva cerradura.. Evidentemente, y perdonen si me pongo muy pesado, los dos hombres vuelven a entrar en la casa de Jim y le roban el frigorífico, el televisor, el equipo de sonido y los álbumes de Nino Rota, excepto "The Florentine Straw Hat" (1946), que es el preferido de Jim y el mismo que tatareaba al principio de nuestro relato.. Ustedes pensarán ahora que esos dos hombres atravesaron la pared de la casa de Jim Abbott con la única intención de robarle sus electrodomésticos.. pero se equivocan.. Aquellos dos extraños sujetos le dijeron la verdad a Jim.. El que decidieran hacerse cargo de algunas de las pertenencias del señor Abbott fue algo que surgió después.. "Una recompensa por el trabajo bien hecho", en palabras de uno de ellos.. "¿Y qué fue de Jim Abbott?", se preguntarán ustedes entonces.. Ah, Jim Abbott, vaya tipo más afortunado.. ¿Saben lo que ocurre cuando alguien recibe el Universo? Seguro que no se lo imaginan.. Y seguro que Jim nunca reparó en ello.. Y es que, desde que el bueno de Jim Abbott recibiera el Universo, no se le volvieron a quemar las tostadas, jamás se cortó al afeitarse, nunca se tropezó al caminar ni tuvo que hacer cola para entrar al cine, no volvió a perder las llaves y ninguna estúpida máquina se quedó con su cambio.. Sí, el bueno de Jim Abbott jamás recibió publicidad en su buzón y su aliento olió siempre a menta fresca y siempre llegó a tiempo a las citas y no se olvidó del cumpleaños de ninguno de sus amigos y.. y para qué seguir, ¿verdad?.. Saben, siempre que pienso en Jim Abbott caminando por ahí, sin saber que el Universo es suyo, no puedo reprimir una gran.. carcajada de felicidad..

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  • Title: Un cuerpo levemente inclinado...
    Descriptive info: Un cuerpo levemente inclinado.. Ana Eckell [.. Eckell.. un par de ojos abiertos.. un rayo de sol.. un chorro de agua.. a 37 grados.. Mezclar los ingredientes en.. un espacio.. de aproximadamente 3m x 4m.. cuidando que coincidan en un área iluminada.. frente al cuerpo, no a sus espaldas.. Si tamiza el rayo con un mosquitero rectangular.. Deberá atravesar la ventana situada a la izquierda.. y encontrarse con el agua que cae continua.. en forma de lluvia.. Suspendidos sobre 9.. 347.. 301 765 gotas  ...   de distinto radio.. pudiendo también dibujar líneas rectas.. paralelas divergentes y convergentes.. Inestable en la intersección del rayo y el agua.. Verá más o menos colores según afine el instrumento.. Violeta rojo naranja amarillo verde azul índigo.. Dispuestos en orden descendente y también las mediatintas.. Si se mueve al respirar tenderá a reducirse a unos pocos.. llegando en algunos casos a desaparecer del todo.. El milagro se acaba con el agua caliente.. Indicado para.. un vago desasosiego.. un espacio de aproximadamente 3m x 4m..

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  • Title: Deseo
    Descriptive info: Deseo.. En pálpito esquivo de.. piel rosada.. ,.. risa mirada, encendida promesa,.. grato vaso de ron sobre la mesa.. olvidado al arrojo de la osada.. Mil cristales.. Cadencia de nieve la espalda rompe,.. enhiesta la espada perfil de bronce,.. desbocado tropel en cetrería.. Desalojo la ropa de su carne.. encallado en el néctar de su copa.. y la callada risa de su boca.. anuncia mi descenso y su desarme.. Cantado grito de la eterna espera,.. subo al pescante de su luz,  ...   verbo, mi sonrisa,.. mi silencio, mi atención, mi corta prisa,.. mi ceguera y sordera a caracolas.. Y regreso vestida en su fragancia,.. y regreso con sueños de la infancia,.. y la siento en mi regreso algo mía.. Culmino la embestida en su negrura.. y rompe mi cerebro en mil pedazos.. y rodeo su explosión entre mis brazos.. hijos presos de blanco en su blancura.. Mil cristales doblegan la visita,.. mil cristales que alejan la termita.. que la noche adormece en su armonía..

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  • Title: El flemático petimetre Sir Percival Smallbridge
    Descriptive info: El flemático petimetre Sir Percival.. Smallbridge.. Eduardo López [.. La ironía, la flema, la arrogancia y la afición al saqueo de obras de arte, todas las características del orgullo británico se encarnan en la figura de Sir Percival Smallbridge.. Nace nuestro héroe.. en pleno West End londinense.. a finales del siglo pasado.. Rodeado de pícaros e indigentes de la peor estofa, inicia una meteórica carrera como delincuente juvenil que le mantiene durante varias semanas en la cima de la lista de malhechores más buscados: roba en la tienda de Flannagan, en la panadería de Shankly, en el Banco de Inglaterra, en el Palacio de Buckingham, en la pollería de Sturrock.. es un despreciable bribonzuelo que parece surgido de la peor pesadilla de Dickens.. Scotland Yard pone precio a su cabeza, y es detenido cuando intentaba colarse en un partido del Arsenal; no bebía.. cerveza.. , ni llevaba bate de béisbol, ni siquiera un triste tatuaje con los palos de la baraja de póker, o sea un aspecto francamente sospechoso.. Tras ser detenido, es sometido a las peores torturas imaginables: raciones interminables de fish chips, sandwiches de crema de cacahuete, el pastel de carne de la mujer del sargento.. la cocina británica en toda su dimensión, algo tremebundo hasta  ...   de su pupilo le parece "ciertamente inquietante", aunque absorto en sus novelas policíacas, guarda prudentemente las distancias.. Nuestro protagonista, no obstante empieza a adoptar conductas intolerables: llega a las 5,10 a tomar el té, sale sin paraguas, y un día llega a saludar a una doncella del servicio.. La reacción de su mentor no se hace esperar: abofetea con un guante de fregar (el suyo no lo encontraba) a Percival en público y le conmina a abandonar sus propiedades.. Éste, triste y abatido.. por no poder afanar la cubertería de plata (aunque sí otras muchas cosas), se alista en la 4ª Brigada Ligera.. con sede en Madrás-India.. , y combate valerosamente (esto último, no siempre) a los rebeldes independentistas.. Un día, buscando su palo de golf favorito entra en una de las dependencias del cuartel y oye rumores sobre un posible amotinamiento de los cipayos, por lo que para no llamar la atención, vuelve al mismo lugar con un periódico con dos agujeritos.. ¡es imposible levantar sospechas!.. Informa rápidamente al Alto Mando e identifica a los sublevados, que le llaman malandrín, rufián y otras barbaridades irreproducibles.. Es condecorado, y tras atravesar una depresión, se suicida a los acordes de "Pompa y Circunstancia", introduciéndose turrón del duro por la nariz..

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  • Title: Venezia
    Descriptive info: Venezia.. Miguel [@] [.. Futuro imperfecto.. Iba de mi brazo y noté como se sobresaltaba.. - ¿Lo has visto, verdad? le pregunté.. - Sí.. - ¿Qué hacemos?.. - ¿Es él?.. - Marta, ¿qué dices? Estábamos con él cuando murió.. En el.. hospital.. - Mira sus gestos, y su pelo.. Y como se mueve.. - Vamos dije, tirando de Marta.. Seguimos a aquel hombre.. Las calles estaban llenas de gente, turistas como nosotros la mayoría.. Al cabo de un rato ya no sabíamos donde estábamos, nos habíamos perdido.. Entonces el hombre se paró a comprar un periódico.. - Tengo que decirle algo  ...   hotel.. Se chiama hotel Panada, é a San Marco.. - Certo! E molto vicino.. Scusi, signorina, ma.. Lei sta bene?.. El desconocido.. miraba a Marta, que se había puesto pálida, la cara descompuesta.. Ella echó a correr y se metió en un restaurante, camino del servicio.. Le pedí disculpas al desconocido y me fui tras Marta.. Aquel hombre era el vivo reflejo de su padre, que había muerto hacía unos meses tras una corta enfermedad.. Todavía estuvimos unos días más en Venecia, y todo ese tiempo Marta y yo, sin decirlo, estuvimos buscando a aquel desconocido, al que no volveríamos a ver..

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