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    Archived pages: 832 . Archive date: 2014-01.

  • Title: Razon del heroismo
    Descriptive info: Razón del heroísmo.. por Jessica Masaya Portocarrero.. No firmen la paz, se lo suplicamos! Qué no ven que no hemos disparado ni un tiro ni derramado ni una gota de sangre? Aún estamos vivos y enteros, en los salones de clases con los libros en las manos apenas enterándonos de lo que sucedió, oyendo lejano el eco del sufrimiento de las víctimas.. Si lo hacen, tendremos que ver a esos malditos esbirros (violadores de nuestra patria madre) como a nuestros iguales, verlos sonreír en la T.. V.. mientras se proclama el fin de la guerra.. nuestra guerra, la que nunca libramos, donde murieron miles de seres humanos valiosos.. Piedad de nosotros, los que tuvimos la mala suerte de nacer entre los últimos tiros!.. La noche que cambió nuestras vidas, con cansada disciplina acudimos a aquella entrega de libro como quien visita un santuario, nos acomodamos por ahí dispuestos a tomar nota mientras fumábamos sin parar: Rafael, Jesús, Gabriela, Brutus y yo.. Entonces.. ellos.. empezaron a llegar, lentamente unos, otros todavía con paso nervioso y hasta juguetón, blancos sus cabellos o inexistentes: saldos, residuos o reliquias de la extinción intelectual de la guerra, vivos realmente o viviendo de recuerdos?; definitivamente atormentados.. Se sentaron distantes entre sí pero sin dejar de dar la impresión que un hilo invisible los unía a todos, eran muchísimos años de encontrarse y desencontrarse.. Nos parecieron tristes, como solterones amargados que se quedaron vestidos y alborotados, desconfiados y descreídos, con esa incredulidad apasionada del que quiere desesperadamente volver a creer y espera una señal que no aparece.. Entonces empezó el acto literario con un soporífico discurso de un catedratiquito de mierda, quien se refería a la lírica de la guerra y sus mártires con la misma indiferencia y aire de conocedor como si hablara de la destrucción de Pompeya.. Hablaba de un pueblo y un pasado ajeno del que se había enterado por medio de textos y que para él era "una larga y negra noche de pesadillas de la que estábamos a punto de despertar".. Sus afiladas manos intentaban enmarcar la fingida emoción de sus palabras, como si le importaran los miles de muertos, él, con su traje carísimo y de dudoso gusto, dónde estaba en ese entonces? bajo la cama leyendo a San Agustín? Ahora que todo está por terminarse sale de su escondite a ensalzar a los que sí arriesgaron y hasta perdieron todo por pensar diferente.. Mediocre cerote.. Nosotros nos rascamos y removimos en la mesa aburridos, esperando deseosos que El Poeta, sentado en silencio al lado del conferencista, hablara al fin.. Cuando el catedratiquito de mierda terminó de leer-recitar su largo discurso casi con un " he dicho!", creímos ver en los ojos de El Poeta un gigantesco y apabullante rencor contra ese maniquí que le ofrecía el micrófono en medio de aplausos.. Tal vez fue nuestra imaginación.. El Poeta, viejo y cansado, con sus rasgos indígenas y sus manos grandes y fuertes me recordó una escultura de Galleoti y Torres que está cerca de mi casa.. Digno, con ese misterio milenario nos miró a todos como midiéndonos mientras en la sala había un silencio de expectación.. Quizá le sorprendió ver a sus viejos amigos-enemigos-rivales compañeros entre tanta cara desconocida que lo miraban como en exposición.. Nos pareció que una violenta tristeza se le agolpaba en el pecho, cuando de pronto dejó por un lado el reluciente libro que le entregaban esa noche y el papel con el discurso de agradecimiento ( quién debería agradecer a quién?), y abrió otro libro, más viejito y evidentemente más querido, y leyó un poema muy corto, quizá el más corto, con una voz solemne y pausada que nos enchinó la piel:.. RAZON DEL HEROISMO:.. Qué nos hizo ir en busca de la muerte.. si no el ciego deseo por la vida?.. La gente de la editorial se sorprendió al no escuchar el agradecimiento de El Poeta.. desfasado y olvidado.. al que le habían hecho el favor de publicar una su antología; a los de su generación se les encogió el corazón aunque lo disimularan, mientras nosotros sentíamos algo parecido al amor, ó algo así como una emoción primaria.. El Poeta, sin inmutarse y luego de un tiempo enrarecido por el silencio, empezó a recitar casi de memoria los poemas de su propia antología, cada uno dedicado a un hombre o mujer de la revolución, presente o ya agigantado por la muerte.. El catedratiquito de mierda frunció un poco la naricilla por la falta protocolo de ese acto literario, "si hubiera sabido ni vengo" parece que pensó al consultar su reloj.. Aquel espectáculo nos hacía olvidar un poco a todos aquellos poetas de pose, snobs y rosaditos, que compran ropa de marca y abrazan las causas que están de moda.. Así que por chingar le echamos más leña al fuego y cuando El Poeta llegó al poema por todos conocidos, nos pusimos de pie y lo declamamos a todo pulmón, al estilo de una larga y sentida consigna.. De inmediato nos localizaron y reconocieron.. , " qué hacían esos mal vestidos, vagos, mariguanos e inútiles tan lejos de su hábitat, ahí en plena zona 9.. ?" Por supuesto eso nos peló la mandarina como siempre y, a las palabras finales de El Poeta, quien nos conmovió al recordar a los poetas que se quedaron desangrados en los pliegues de la historia, contestamos gritando sus nombres con emoción.. Los que habían llegado solo a curiosear, después de pedirle su autógrafo a El Poeta como si fuera un actor de telenovelas, se fueron sin tener la más mínima idea de quién putas era.. Sólo después de eso pudimos acercarnos y él nos observó de manera severa, creo que no estaba seguro de nosotros qué tal éramos sólo unos panfleteros que repetían consignas como loros? A pesar que de eso ni nosotros mismos estábamos seguros, le hablamos con nuestra franqueza de siempre, nuestra mejor carta de presentación.. Sin adularlo le dimos a entender que le admirábamos y que a través de su poesía habíamos conocido a los hombres y mujeres de esta Revolución que moría, y que era el más hermoso homenaje para evitar el olvido.. Así es que el poeta nos llevó a su mesa y nos presentó como "estudiantes amigos", estrechamos vigorosas manos de gente que solo habíamos visto de lejos o que conocíamos por libros.. Esa fue la primera vez que ser marxistas trasnochados nos era de utilidad fuera de la universidad, pues nos entendíamos muy bien con esas personas que podrían ser nuestros padres e incluso algunos nuestros abuelos.. Sin embargo, ahí estábamos cantando  ...   a disparar y participar en unas cuantas operaciones con los comandos urbanos, pero nada más, porque ".. no podemos detener la historia, compañeros.. " nos dijo enfáticamente.. A partir de ahí decidimos actuar por la libre y, aprovechando que ya en esos días todo el mundo que militaba se conocía con todo el mundo (aunque no oficialmente todavía), empezamos a hacer contactos con ciertos compañeros de otras estructuras que sentían como nosotros.. Hoy 29 de diciembre 1996 que camino solo en medio del parque central hay a mi alrededor una especie de fiesta qué estarán celebrando?, periodistas de todo el mundo cubren.. el evento esperado por 36 años,.. se supone que la guerra ha terminado y algo más fuerte que la tristeza me está trastornando,.. aquellos.. no están aquí y me dejaron a mí con la factura.. Nuestros planes de "hacer algo" antes de la firma funcionaron pero no fue lo que esperábamos.. Al parecer quedaban ya pocos rebeldes de verdad, la mayoría estaban ilusionados con los actos de la firma y con conocer a los comandantes, nos trataban de "ishtos" anárquicos e indisciplinados, egoístas aventureros buscando emociones fuertes irresponsablemente.. Rafael, el más loco de todos, basándose en viejos manuales de guerra urbana planeó el secuestro y posible asesinato de un cruel ex jefe de policía que había matado a decenas de compas y simpatizantes, entre ellos un tío de él, un poeta que fue acribillado cuando salía de La Sierra Maestra hace casi quince años.. Quizá Rafael había acariciado por todo este tiempo la posibilidaad de vindicar su muerte, quizá solo por eso había estado militando, saber.. La cuestión es que logró el apoyo de otros dos locos.. patria o muerte.. y todo se salió de control, se percibía un ambiente tenso y la mara se perdía más que nunca en borracheras y disturbios, y aprovechando que finalmente los comandos urbanos nos asimilaron para hacer propaganda en favor de la firma, surgieron campañas de concientización espontáneas que terminaban invariablemente en escándalos temerarios.. Cuando Rafael y sus compinches creyeron estar listos echaron a andar sus planes, pero la inexperiencia los traicionó y murieron acribillados por los guardaespaldas del viejo.. Al día siguiente una pequeña nota en un periódico amarillista decía ".. frustan asalto a empresario, mueren tres delincuentes.. ".. El resto nos quedamos perplejos y emputados; sabíamos que la cosa no iba a parar ahí pues Jesús propuso vengar la muerte de su hermano Rafael pero nadie le hizo caso, pasando entonces muchos días culpándose por lo sucedido y, mientras otros en su lugar simplemente se emborracharían, Jesús, el más prístino y romántico de nosotros, una noche se suicidó dándose un tiro en la boca.. A partir de ahí fue el acabose.. Los de la orga ocupados en los preparativos para la firma de la paz no nos pusieron mucho coco, pues a parte de sacarnos la madre solo nos marginaron.. Pero ya nada nos importaba, de la tropa loca solo quedaban unos seres sin esperanza y con un extraño compromiso con la muerte.. Cómo fue que fuimos a parar así? Quizá perdimos de vista nuestra vieja y manoseada utopía y por eso perdimos la orientación.. La siempre combativa Gabriela desapareció de pronto y, según lo que me contaron, técnicamente se suicidó pues para ella el casarse con un machista violento que la encerró en una casa miserable hasta la pura mierda para criar hijos es estar muerta, o peor.. A parte de mis huesos solo quedaba Brutus, el más equilibrado y maduro de nosotros.. Qué mierda.. Ahora que pienso en él mejor me meto al Portalito a tomarme una chibola de tezón, o dos, o tres, o un montón.. Ah! el espumoso líquido me refresca la garganta y la memoria.. "Mira vos, almacenamos todas las armas que podamos recuperar, no nos reinsertamos y tarde o temprano la mara se va a desesperar cuando realicen que las causas históricas de nuestra lucha persisten.. y entonces sí vamos a echar punta" me dijo Brutus, brillante economista que parecía ser el que mejor se adaptaría a la nueva etapa por su extracción pequeño burguesa y quien, a no ser porque la camarilla aplazó indefinidamente su ascensión a la montaña, hubiera sido un gran combatiente pues era bélico por naturaleza, pero él disciplinadamente esperaba la autorización.. Cuando se dio cuenta que ésta nunca llegaría se maleó y entonces fuimos más lejos, yo incitando a los inconformes y él recuperando todas las armas que estuvieran mal paradas.. Y solo unas semanas después de haber empezado a movilizarnos (conspirando dentro de la conspiración), un día en que teníamos un contacto importante en lugar de recibir su llamada la noticia vino a mí "Brutus murió despedazado en su casa".. Puta! esa mierda sí me asustó, lo descubrieron (cualquiera de los bandos) y lo eliminaron? y si yo era el siguiente? Por varios días chupé todas las noches y no dormí en mi casa, lo primero para no sentir el vergazo, y lo segundo para no afectar a mi familia.. Cuando los compas de siempre de la orga notaron mi paranoia, me informaron oficialmente que Brutus no había sido víctima de ningún atentado sino que había estado almacenando en su casa toda clase de pertrechos de guerra y que al manipular sin experiencia algo le estalló en plena cara y lo hizo mierda.. La familia de Brutus, evangélicos convencidos que esperaban que la firma de la paz devolviera a Brutus a los caminos de dios, nos culpaban a nosotros de la tragedia.. Yo morí un poco con él, con los otros, con Gabriela.. Ya todo se ha consumado, todos los papeles se han firmado, es de noche.. He salido al parque central a escuchar a los huecos de Alux Nahual cantar "Alto al Fuego", ya están rucos y panzones los pisados, y yo ya estoy a pichinga.. Esta es una fiesta artificial, es como hacer una parranda en un cementerio, sé que los compas fingen alegría pero no la sienten, sé que sienten como yo, que no hicimos lo que nos correspondía, que no libramos nuestra histórica guerra, maldita sea, mejor hubieramos muerto también.. Ahora no somos nada, somos como un imposible edificio, dificultosa y largamente planificado y que apenas empezado a construir se abandonó a medias, quedando vacío, inútil.. A partir de aquí seremos seres extraños, inadaptados, anticuados, despreciados, en extinción, de quienes nadie querrá saber pues todos los demás estarán muy ocupados chapuseando lo que hay que quemar hasta sus cimientos y volver a edificar.. A Carlos Luchador,.. in memoriam.. Página de la Literatura Guatemalteca.. Copyright 1996-2006 Juan Carlos Escobedo.. Última revisión: 26/03/06.. por..

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  • Title: Gustavo Adolfo Montenegro
    Descriptive info: El Banderón.. A veces parece tan hipócrita el rectángulo de tela que se cree dios, se cree ave, se imagina patria que vuela y está amarrado a un tubo de hierro despintado.. Por más alto que esté, un banderón será siempre un trapo, retazos color de cielo añadidos con hilo.. De todos modos, están sucias las nubes retorcidas, por el humo de los escapes que andan asfixiando a gritos el día.. Nos sentamos, amamos a alguien, nos preocupamos a diario o criticamos el clima.. Nos cansamos de caminar y cuando nos damos cuenta, se está muriendo el azul infinito, se está marchando la luz del día otra vez Gracias por leer este libro de símbolos, imágenes frágiles, instantes irrelevantes, espejos tristes que nos miran y nos preguntan sobre nuestras vidas.. El color de tu pelo.. Enredado y triste como una hiedra sobre la pared blanca, me sorprendí desanimado por no encontrar las palabras para consolar tus ojos y los silencios para acallar tus tristezas y tus enojos.. Ni siquiera sabía cómo apagar el fuego de tu pelo, que cuando te enfureces se ve pasar de café a rojo, aunque en realidad son algunos de los cabellos los que reflejan las luces de ese color.. A qué se parece ese pelo?, dije yo.. Pero no hallaba con qué compararlo, que no fuera el sol de la tarde o el tallo de las caobas derribadas por la motosierra en un llano de la costa.. Pensando estaba desde la ventana infinita de un piso doce o catorce, hasta que vi lo avejentada que está la ciudad, que si bien pinta sus fachadas de colores nuevos, se olvida de que por encima le quedan viejas tejas viejas o en su defecto, láminas que por la lluvia ácida se han vuelto oxidadas, herrumbosas, nubes rojas que.. La sonrisa me invadió por un instante y luego, incrédulo dije: eso no es algo hermoso, no es algo sublime.. Pero la verdad es que tu pelo tiene el color de las viejas tejas de las casas viejas, tiene el rojo de las láminas abandonadas, clavadas sobre aquellos techos que nadie más ve de esta manera, aquí, ahora, sino yo.. Con la mente en blanco.. Callate ciudad!.. Que te callés te digo, que no puedo más, que no te quiero oír más por cinco minutos.. Sólo este instante de tranquilidad necesito.. Y me desabotono, me quito, me pongo en esta silla blanca, pero los motores de los carros y los rumores de camiones y camionetas escandalizan este cuarto blanco, con vidrios sucios y uno quebrado.. El viento de la ciudad se.. ha entrado y yo aquí, sentado.. Sólo necesito hacer un poco de fuerza.. Sólo un poco más.. Pero no te callás ciudad.. Hacer algo y querer pensar en otro lugar más hermoso, más blanco, más tranquilo.. Me hago a la idea de que nada de todo este estruendo se va a callar por mí, que sólo pienso en la tarde, que sólo quiero un momento de calma para poder dejar todo esto que ya no me hace falta y quiere salir de mí.. Y porqué cuesta tanto encerrarse a pensar en la vida, la suerte, el momento de la muerte, del amor feliz, del éxito que quiero lograr, del niño que quiero ver crecer y educar?.. El vidrio roto está manchado, al parecer sucio desde hace años.. Papeles rosados tirados por la marquesina del edificio.. Un recipiente plástico para echarlos, pero no caben más.. Más fuerza.. Más despacio.. Tengo que esperar mucho rato? Tengo que seguir trabajando? Podré un día llegar a viejo y seguir funcionando?.. Una puerta cerrada con seguro.. Un espejo muy claro en mis espaldas.. Un lavadero celeste.. Hace frío por el viento cuando salgo.. No quería que nadie oyera el agua que mandé llamar con mi mano, ni su sonido de mar ahogado.. El heladero.. Empujando la carretela de helados.. Helados empujados por la mano del hombre que va tras la carreta, sonando las campanitas, sin que nadie compre.. Compren helados!, dirá el hombre callado, empujando con sólo una mano la carreta, porque con la otra agarra la muleta que le hace las veces de pierna.. Pierna que no está, quién sabe porqué causa ajena o perversa.. Qué hará el hombre en las cuestas empinadas? cómo hará para frenarla (estas carretas pesan bastante) cuando va en bajada? El dolor de una pierna, de una axila oprimida por la madera, de una mañana del día de Navidad, en que unos viajan, otros juegan, otros se queman el dinero en bombas, en silbidos de pólvora, en la borrachez de no saber qué hacer en un día libre, libre porque nació Jesús, y quizá el mismo Jesús tuvo que trabajar el 25 de diciembre, aunque no tuviera ganas, aunque quizá no tenía pierna o tal vez nadie comprara lo que él vendiera.. A la muerte de muertes, esto no tendrá sentido.. A la hora de nacer de nuevo, quizá el hombre ya no necesite vender helados ni sonar campanillas.. Al momento de resucitar todos, quizá todo esto cobre alguna razón de existir y de ser como se hizo.. Yo voy en una bicicleta, aburrido, por la calle polvorienta, hoyolienta.. Me dio vergüenza no tener quehacer y no estar preocupado de nada -más que de regresar a trabajar mañana- al ver aquella muleta que empujaba en feriado una carreta helada.. Sonaba, al pasar sus llantas sobre las piedras, como cuando bajan una caja de muerto en la tierra recién abierta.. Voy a donde todos nos marchamos cuando pasan veinte Navidades, cuarenta, setenta y nueve.. Pero no sabré nunca si al fin este hombre vendió algún helado hoy.. o si es feliz, más que yo, a pesar de no tener pierna, no tener descanso, no andar paseando en esta bicicleta a la que un pedal le rechina al dar vuelta.. Me sorprendo caminando.. bajo el peso del avión que va pasando a cientos de metros de altura, rompiendo el mediodía con su escándalo, dejándonos a todos los que vamos caminando por la banqueta, entre las ventas ambulantes.. Quizá la gente ni se da cuenta de que no existe cielo y si lo hubiera, no podríamos todos caminar en él.. No existe más mundo que éste donde los semáforos detienen o hacen caminar las ruedas, donde las calles murmuran rajaduras durante el día y escuchan durante la noche las ánimas vencidas por la vida.. apresurado y cuesta arriba.. En una acera que le hace cosquillas a mis pasos para que no avancen.. Pasando junto a la tercer anciana mendiga que me mira y me pide unos centavos.. joven.. por favor.. Pero le dí las monedas  ...   que van insignificantes sobre el asfalto, sino además alumbrar las cabezas negras, las gorras de colores o los sombreros, el lazo grueso que alguien intentará atar a la camilla donde sacarán al piloto, enjaulado entre los restos de metal doblado.. Verdad es que no puedo mirar cómo quedó el camión accidentado, porque estos matorrales de espinas, secos por el verano, no permiten al ojo llegar hasta el fondo.. Sol que sigue cayendo sin importar que estemos aquí todos nosotros, como si continuaran solas las piedras, la zanja de desagüe pluvial, la pequeña estela de concreto quebrada desde las rodillas, que grita auxilio o dolor en un idioma muy extraño: sólo se lee KM y a varios metros termina: 106.. Catedral cansada.. La catedral tiene los pies cansados.. Los siente como piedras.. Le pesan tanto.. En la cabeza tiene una cúpula, tiene el cielo, también la cruz y algunas ventanas que le dan vueltas.. Le preocupa el tiempo que pasa sin detenerse.. Se mira la muñeca izquierda y se da cuenta que ya son las doce y el sol lo tiene en la espalda.. Es la catedral vencida por el tiempo, la pereza, la tristeza, de ver a la gente que igual le hunde el cuchillo a otro o le da un beso a la mujer que ama; de ver la cara tan fea del hombre que maltrata a la señora que se atravesó imprudente la calle.. No nos explicamos por qué la Catedral no se ha ido corriendo, saltando hacia las montañas, tras ver a tantos niños durmiendo en el borde de las persianas metálicas; ancianas pidiéndole lluvia al cielo, borrachos que se han olvidado que son hombres, no perros.. Lo único que se me ocurre pensar, es que siente los pies pesados.. Y si yo trabajara de asesino?.. Ese no es trabajo.. Bueno.. Y si me ocupara de robar carros, de secuestrar gentes, de llevar escondida una bolsa con hierbas prohibidas?.. Seguro andaría por allí, disfrutando la vida.. Buen carro, mucho tiempo libre, enorme casa, música a todas las horas.. También cuidándome de los traidores, de los policías, de las maldiciones, de los que desearían mi muerte y hasta se reirían.. De plano que no andaría pasando penas por dinero, ni me tendría que esperar a que el día sea 15 o 30 para poder invitar a mi linda a comer algo delicioso en algún buen lugar.. No me afligiría por mandar mis penas a volar, ni me ahogaría con este nudo que siento en la cabeza cuando un jefe me regaña, un cliente me humilla, un compañero me reclama y yo intento justificarme, para que no me despidan, para que sigamos vendiendo, para no perder una amiga.. Creo que, de todos modos, no me gustaría ser delincuente.. La conciencia tranquila no la pagan a cada dos semanas.. Perrito bajo la lluvia.. Ya no servía para nada, sólo para dar lástima.. Qué mal día para morirse.. De verdad.. Que los días no sigan derritiéndose!, desea uno.. Aunque me gusta la lluvia, no me gusta que amanezca así.. Parabrisas para todos lados, congestionamiento de nubes y de carros.. Lloviendo humo de los escapes y saliendo agua de debajo de las llantas.. Resbaloso asfalto, peligroso salto que dan los carros sobre los hoyos, las rajaduras, los baches.. No se distingue todo en el vidrio empañado, en los ojos de los otros conductores apurados.. Un perro.. Un perro peludo, que alguna vez corrió contento, está mirando pasar los carros.. Pero ya nunca más servirá para nada, ni para callejear, ni para atravesarse las avenidas, ni para hurgar entre la basura.. Está vivo aún.. Debió ser algún trailer o algún camión de refrescos.. Tuvo que ser un vehículo grande para que lo agarrara justo en la mitad del lomo y le dejara las patas traseras aplastadas.. Pegadas y muertas en el pavimento mojado, lodoso, helado.. En el triste transcurrir de los minutos, que un perro no distingue; en el rápido transitar de miles de carros, que el animalito ha de odiar en su dolor.. Parece tan manso, parece tan triste y tan resignado, que quisiera ser yo el carro que le diera fin a su tristeza, a su miseria, a su vida tristemente inutilizada por un camión que no pudo esquivarlo, que no pudo frenar por la lluvia, porque en estos días las llantas resbalan y difícilmente pueden detenerse desde su gran velocidad.. A esta hora, ya alguien debe haberlo ayudado.. Era lanudo y estaba mojado.. Intentaba sostenerse con las patas delanteras, pero seguramente sintió que su cuerpo pesaba tanto como el cielo nublado.. Tal vez quise ser yo el que lo terminara de atropellar, pero ya me había pasado y estaba en el carril de al lado.. Además, me hubiera sentido culpable.. El banderón.. Me volví el amigo de los hombres tristes y los amargados que andan refunfuñando y maldiciendo por las calles, aunque aparenten ir callados.. Me torné torvo y amenazador rostro, sombrío cielo que amenaza un aguacero que no se detendrá en cuatro días.. Maldito río que rompió el dique y se llevó las siembras, la milpa, los animales, inundó la casa y las escasas pertenencias que ahora flotan inservibles y lodosas.. Me hice pasar por un triste banderón que ondea en una plaza desierta y mojada, la tarde del domingo.. Traté de que me viera la gente como un maravilloso quetzal de colores brillantes o como un deslumbrante ángel de color blanco y nacarado.. Pero me encontré sentado, con las manos frías y los pies dormidos.. En el segundo instante de esta rabia, vi una mujer presumida caminaba con aire de superioridad -quizá por sus piernas hermosas y cara sobremaquillada-con unas hojas en la mano para cumplir muy bien, muy cuidadosamente con su trabajo.. Miré la esperanza y la serenidad del anciano pobre, que vive con su anciana y sus nietos en una casa de barro, techada de agujereada lámina, en una orilla de barranco, en un camino lejano.. Me calmé y me alejé avergonzado, pues yo tengo más que él, pero no estoy esperanzado ni sereno.. Me encontré caminando apurado para llegar hasta los brazos delgados, con vellos finos y claros; mirando a los semáforos que se alejan, intentando encontrar el verde que me deje correr hasta tus luces cafés y tus calles desiertas.. Dí vuelta en una de tus cejas, para encontrarme otra vez con el embotellamiento, congestionamiento, aglomeración de luces y ruedas que no dan vueltas.. Me volví amigo de los que esperan, enemigo de los que se llevan mis sueños, río que arrastra las miserias del mundo y resignado trozo de tela que espera a que alguien se detenga a verla..

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  • Title: Gustavo Adolfo Montenegro
    Descriptive info: Se nublan los ojos.. _________________________________.. POR GUSTAVO ADOLFO MONTENEGRO.. Ajena escena.. Llora una mujer frente al banco nacional.. No es bonita pero es joven.. No parece sufrir por amor sino por una pena aún más profunda, una angustia inevitable.. Le quitarían a sus niños? Le pegaría el marido?.. Sentada en la segunda grada de tres, detrás del ambulante que vende lapiceros, libretas, llaveros y llena formularios para trámites (de impuestos, de licencia, de divorcio).. Ella con las mejillas brillantes de lágrimas y nadie se detiene a.. preguntar si le puede ayudar.. La asaltarían? Hasta me parece oír (entre el estruendo de motores que rebota en los edificios) su llorido largo, sostenido, interrumpido sólo para mirar hacia ningún lado.. Pensé en bajar del autobús, acercarme y averiguar qué le sucedió, pero temí que la histeria se apoderara de ella y empezara a gritar que no me importaba, que no era mi problema y que por favor la dejara en paz.. La fuente del Banco Nacional se divierte lanzando su agua como siempre, con un arcoiris artificial y fugaz al que nadie hace caso porque no es el de Dios tras el diluvio.. Y la señora se queda lloviendo como si le hubiesen quitado cuanto tenía para vivir.. Que no les extrañe.. Para que no les extrañe ni me miren con indiferencia no voy a decirles mi nombre.. Sólo seré un extraño haragán anónimo que mira a las nubes convertirse en perro, en gusano, en lento caracol blanco sobre los montes.. Pero no se extrañen, ni se queden iguales, ni crean que soy un ocioso vago tirado en el suelo a la orilla de la carretera (quisiera serlo, pero no debo).. Soy el padre de una niña que tiene los ojos puestos en el helado de tres bolas, milagrosamente equilibradas, pintado en la pared; que me pide un globo al ver que otro niño lleva uno, justo este día en que, no tengo dinero hija, lo siento.. Y ella llora, niña que es.. A este paso no vamos a llegar a parte alguna, con este sueldo, con estas manos, con estos bolsillos que me preguntan a dónde vamos? qué pretendemos hacer en vistas de la lenta, muy lenta, muerte de los pozos de petróleo del mundo; la lenta, muy rápida, extinción de los bosques a manos de finqueros ignorantes, madereros codiciosos (y armados) o gentes que simplemente no tienen para comprar gas propano (que de todos modos se saca del petróleo que en 30 años quizá esté agotado), corta ramas secas y cuando se acaban las que están tiradas corta árboles vivos que luego van como pensamientos muertos sobre sus cabezas?.. En fin, que no les extrañe si esto no dice nada más que las nubes nos pasan avisando que lloverá mañana (o quizá esta misma noche), que crecerán las patas de gallo en alguna montaña aún no devastada; que ansío el domingo para volver a caminar sobre las hojas y la vereda lodosa, sujetando de la mano a mi niña para que no resbale, para que se sienta contenta de poder mirar aún el techo verde acribillado a balazos de sol.. Has oído un clavicémbalo?.. Me gustaría que mi hija un día fuera clavicembalista.. Que sus manecitas de bebé lleguen a pulsar el raro y antiguo instrumento del siglo XVII cuyo trino imagino mientras miro al borracho irremediable de la esquina, a las viejas chismosas que asoman sus cabezas de gallina por las ventanas o al vecino estridente que pone rancheras y salsas y norteñas a todo volumen, desde las 7 de la mañana hasta el anochecer.. Me gustaría que mi hija, la clavicembalista, dejara boquiabiertos a los que la vieran y escucharan, incluso a este que la mira y la oye dormir, ajena a toda esta muerte y a toda esta pena que cae como basura de un camión de volteo desde la pantalla del televisor.. Cómo me gustaría que un clavicémbalo valorado en cientos de miles de dólares cantara bajo la mirada de pestañas arqueadas de esta niña durmiente.. Pero eso es sólo un sueño en la mente de un obrero que sale todas las mañanas a perseguir un autobús que suena a ollas y latas que se revuelcan.. Una chatarra.. A lo mejor murió alguien sentado en el mullido asiento que se reclinaba y enderezaba a voluntad, merced a un control eléctrico de última generación (con 64 posibles posiciones, para hacer el manejo más confortable mientras va como raudo viento nuevo, como un atardecer perfecto que corre sin detenerse hasta llegar al horizonte (al final del comercial de televisión), a la dura baranda de la carretera o a las halógenas, radiador y loderas de otro carro, aunque ya para entonces todo se reduce a un tronido seco, a polvo que hubiera seguido guardado en los intersticios metálicos y que salió expulsado en una nube sin importancia, seguido por murmullos de curiosos.. Parece que se incendió al instante porque está negro por dentro o sería el fondo de fábrica bajo la tapicería?.. El óxido corroe los resortes y muerde con furia el volante que hacía chillar los neumáticos al dar la vuelta a 120 por hora.. Y las llantas se tomaban la curva y se bebían otra recta, se tragaban otra calle y varios semáforos en naranja.. Pero ahora, sólo una de ellas toca el suelo.. La otra cómo llegó hasta allá?.. Del acelerador no quedó nada más que un rechinido inútil, un quejido mientras los bomberos llegan, mientras las alfombras de hule, el control del aire acondicionado, los botones de la luz y los indicadores oil, fuel y temp se evaporaron; dejaron nomás los agujeros que siguen boquiabiertos del susto.. Un brazo muerto parece la puerta abierta de este BMW que sería irreconocible de no ser por la insignia brillante del frente, que por alguna razón sobrevivió intacta y le sonríe al sol como recién salida de la agencia.. cada-ver.. en mis sueños más tristes me cayó frente a los ojos la cara de un hombre amoratado.. era gordo, pero más gordo se miraba asesinado.. con los ojos abiertos y emborronados de tanto dolor.. Habla una locutora (como si anunciara máquinas de ejercicios).. que dicen los bomberos que dijo el forense que al parecer al hombre le quemaron las manos con agua hirviendo.. tenía tatuajes de pandillero y.. que tenía 33 años aproximadamente.. pero seguro en su agonía no era sino otra vez aquel feto.. (igual al feto de un perro, de una rana, de una niña).. que se doblaba sobre su vientre.. a la búsqueda de una caricia dentro de aquella esfera de agua turbia y tibia.. en sus sueños más terribles nunca se vio tan golpeado.. amarrado con alambres de espinas los pies y las manos.. deshechos a vergazos un ojo, una oreja, los brazos, el recuerdo de un domingo en que el sol se desplomó sobre las casas mientras jugaba pelota entre los caleidoscopios árboles junto a otros niños descalzos.. tieso lo echaron los bomberos a la camilla (hecha de malla y lámina pintadas de rojo) y lo taparon con un nailo inmundo.. Igual una vez se quedó durmiendo junto a (Sandra, Julieta, Patricia o como se llamara) en aquel intenso pero pequeño instante en que creyó amarla, aunque después la dejara con los dos niños por otra (Sandra, Julieta, Patricia o como se llamara), en busca de ese deseo profundo y confuso que se le revelaba fugaz mientras él mismo le deshacía la cara a alguien.. Antes.. Te diré, justo antes del momento de decirte que te amo, que te tengo entre niña y niña (de los ojos), atrapada como el asta sujeta la bandera que parece luchar por irse, pero lo único que hace es retorcerse, esquivar el viento y verse más bella a pesar de la tierra, la polución, los estornudos con saliva de la gente, las escupidas de los borrachos a la salida de las cantinas y las armas químicas disparadas por las palomas del parque (ahítas de tanto maicillo).. Ah, creo que no he dicho lo que pensaba inicialmente.. Pero es que si te quisiera decir todo lo que miro poco antes de decirte que te amo, terminaría nunca diciéndolo, porque todavía diviso la cupulita de la pequeña capilla atrapada entre los espantosos cajones que llaman edificios, atascada en el lodo de los días, pero iluminada de lado, de rojo, cada tarde (igual que tu frente, boca, pómulo y pelo) por el sol.. Te diré que te amo en tan sólo unos instantes, pero sólamente después de haber aclarado finalmente que en un mundo donde abundan los asaltantes tatuados, en un país donde triunfan los rateros de corbata y título de licenciado, vos sos la neblina que aún baja (como mi abuela baja algunas noches desde el cementerio) a enchamarrar los cerros y a proteger el encanto de nuestra hija (que se parece a vos y a mí, porque tiene convertido cada detalle mío en un gen parecido a vos).. Yo voy llegando a esta edad algo así como la tarde avanza aturdida, tropezando y disculpándose con las sombras de las casas, las ventanas y las escaleras.. Hasta que por fin llega a esa esquina donde se encuentra con la noche fresca y compasiva.. La pantera dormida.. Soñé que respiraba debajo de la garra de una hermosa pantera.. Me pesaba su pata suave sobre la nariz y sentía su aire entrar y salir.. Tenía olor a detergente, a cloro, a ropa tendida.. No le miré el color porque estaba oscuro, era de noche y apenas por una rendija entraba la luz de alguna bombilla lejana que alguien dejó encendida.. Imaginé por un momento que era negra la pantera, pintada con rayones violeta en lugares estratégicos, como en las historietas.. Estaba dormida y no me había comido.. Estuvimos jugando hasta que caí desmayado.. Desperté y su piel era suave.. Sus uñas me rozaban la boca y un pómulo, me acariciaba en sus sueños y no quise despertarla al intentar quitarme de debajo.. Cuando abra los ojos, la atacaré y seguiremos luchando.. Circunnavegación.. Cada cuanto por la acera me detengo a dar un salto y me doy cuenta que no puedo elevarme muy alto porque el suelo es poderoso imán y la imaginación otro poderoso imán pero con la polaridad inversa.. Es así como quedo varado en este escritorio, frente a esta ventana, a esta ciudad de cuadrados y triángulos sin rostros, sin risas, lejos de los ojos de mi niña que pide pan, pide jugo, pide cereal, quiere helado, me pide jugar con ella y su pelota y con sus caballitos plásticos.. Harto del día, lejos del trabajo, me doy cuenta que, montado en uno de sus caballos plásticos, puedo galopar sobre la mesa,  ...   caña que una vez aplastado sólo sirve para ser molido y fabricar comida para las bestias.. Pero cuando me detengo otra vez a mirarte la sonrisa, me doy cuenta que no me importa lo que los críticos infulosos o poetas maledicentes digan.. Ni que esto contenga la simiente de la nueva corriente o sólo sea bagazo común y corriente en la panza de una vaca que dará leche que tras ser procesada industrialmente llegará al biberón que tomas mientras te observo y pienso que todos ellos no tienen una niña de los ojos tan llena del aire de diciembre en que naciste.. Unos ojos tan llenos de niña, que nunca dejaré de verlos aunque crezcas.. Y si la muerte viene.. La muerte se apareció un día en la pantalla de la tele apagada y se salió.. Me miró con cara de foto antigua pintada a mano pero no me dijo nada.. De un manotazo huesudo tiró al suelo mi torre de discos.. Es una abusiva.. No sólo vino a querer llevarme ( o vendría por alguien de mi familia?) sino que tira mis discos que no son cuantos como yo quisiera tener y en mayoría son copias pirata, guardados en desorden, unos en las cajas de otros.. Tengo del Creedence, de Mecano, de Sinatra y de Bronco.. También de Lenny Kravitz y Camilo Sesto.. Tal vez olió el de Jesucristo Superstar o le desagradó que tuviera juntos el de Cornelio Reyna y uno de marimba, guardados en la caja de la Marcha Fúnebre de Chopin.. Los recogí y me fui a la calle pensando quién iba a morir esta madrugada andante.. Con la misma choya que salió de la tele, se metió la vieja panzona en la taza del baño.. Todo se quedó en silencio, al otro día fue domingo y no se murió nadie.. Pasaron varias semanas y varios meses.. Nadie murió.. Creo que se equivocó de dirección.. O le ofendió la irreverencia.. El tío Pancho.. A estas horas ya debe estar en esa posición de descanso que nos enseñaban de niños en la clase de educación física: una mano sobre a la altura del vientre y con las piernas abiertas.. Claro que el tío Pancho las tendrá juntas.. Si no, no cabría en la caja.. Pensé en lo graciosa que sería una caja triángular.. Y pensé que una caja común de madera se hace transparente una vez enterrada.. Pero si alguien osa buscarla, se hace otra vez madera.. El prodigio se obra por las lágrimas de la anciana madre que llora y que clama por qué te fuiste hijo, por qué antes que yo? Y cada arruga es el lecho de un riíto por el que navega Pancho en una balsa y pesca por las tardes juilines insignificantes (pero abundantes) que nadie comerá.. Pancho lo llaman todavía pero él no contesta.. No se ríe más con ese diente con una estrella de oro incrustada.. No más botas vaqueras ni pantalones de lona.. No más carreras a caballo, ni tardes sin rumbo por el camino de tierra a San Pedro Pinula.. En realidad no era mi tío pero así le decíamos todos, mis hermanas y yo.. No dejó esposa, no dejó hijos (o quién sabe) pero el tío Pancho nunca me hizo ningún mal.. Al contrario, se recordaba de mí y de mi nombre de niño cuando nos miraba llegar a su casa.. Ahora ya está en esa caja de madera milagrosa, que en las noches se vuelve cristalina al igual que la tierra alrededor.. Pero como ninguno va al cementerio de noche, nadie lo ha visto flotando en el suelo, excepto la anciana madre que un año después ya no lloró porque pudo volver a verlo.. Barranco relleno.. La felicidad está hecha de hojas que dejan pasar la despedida del sol antes de caer rendido entre los costales amontonados que son los cerros lejanos.. A la felicidad se la lleva durmiendo un carrito de bebé empujado por unas nubes que hoy están, mañana ya no.. Entre el bocinazo de camión que acarrea arena y las casas del asentamiento (que llegan hasta el fondo del barranco) pasamos nosotros y nos creemos caminantes lejanos en una pintura, quizá porque al otro lado hay un precipicio donde no vive nadie por ser demasiado vertical y arenoso.. De ese lado la gente tira ripio, basura, perros muertos que rebotan (y suenan) igual que los sueños cuando no se realizan.. Hace veinte años estos barrancos, a los lados del camino, eran bosques diagonales y los árboles salían desde lo hondo para hacer una sombra donde se podía ver a la felicidad parpadear, verde de alegría, muerta de risa por las cosquillas del día.. En realidad, estos dos barrancos eran uno que fue rellenado para continuar la carretera.. Hoy, nosotros tres pasamos y nosotros dos le enseñamos a nuestra hija lo que tal vez no recordará, recordará como entre sueños o imaginará alguna vez cuando ya ni siquiera los matorrales polvorientos queden para explicarnos lo que la felicidad era.. Fisgón.. Aseguro que fue si querer, que iba a decirte que no me dio tiempo de pagar el teléfono, pero cuando te ví recién te habías bañado; estabas envuelta en una toalla y tenías el pie puesto sobre la silla y la mirada concentrada en ese molesto ínfimo sitio del pulgar que por obra del espíritu santo se te encarna y te atormenta.. El envés de tu pierna era del mismo color de una estela maya cercenada que ví una vez abandonada a la mitad de la selva.. Y tiene mismo sabor que tenía el agua del río de montaña de la cual tomé, un rato después, no tanto por sed sino por curiosidad y por temor de no volver a probarla si no era entonces.. Cuando me viste viéndote me preguntaste qué mirás? Y yo te dije qué creés?.. Transfiguración.. La rana empezó a elevarse bajo la luz del sol.. Sus ropas se fueron volviendo blancas como la luz y sus patas con membranas no tocaron más el suelo.. Atónitos, los peces vieron aparecer a su lado a Moisés y Elías, pero luego se dieron cuenta que eran hojas muertas caídas por casualidad.. Y el milagroso halo de santidad no eran sino las ondas transparentes que se formaron cuando sus patas anfibias tocaron la superficie del agua.. Llegará el día en que ustedes verán a la rana verdadera envuelta en toda su gloria, rodeada de nubes y rayos!, dijo alguien.. Se estaba cumpliendo por fin aquella palabra? Busquen el reino de los mares, porque llegará el día del llanto y el rechinar de dientes y entonces nadie escapará a la sequía eterna!.. La prodigiosa rana seguía girando en silencio por encima de ellos, flotando sobre el légamo verdoso de sus antepasados.. Los peces abrían a todo lo que podían sus ojos, nublados y en agonía desde aquel día en que las lluvias arrastraron el veneno desde las plantaciones de caña y contaminaron todos los ríos cercanos.. Tambloroso y moribundo, uno de los discípulos se despegó de la muchedumbre que se dedicaba serenamente a morir (imaginando estar dormidos, borrachos o distraídos en la televisión).. Y cuando quiso tocar la vestidura de la rana, esperando que ésta le dijera tu fé te ha salvado, vete en paz, el pez se dio cuenta de que la portentosa anfibia no estaba ni vestida ni despierta ni transfigurada, sino cubierta por mohos blancos que evidenciaban que llevaba así inerte, unas dos semanas.. Estaba muerta, sin drama ni suplicio, con una sonrisa nunca prevista en la profecía.. Western.. Me sentaré imaginariamente a ver aquellas películas de vaqueros y forajidos que filmaron a medio desierto de España, de Marruecos o de California cuando yo ni había nacido.. Y me retaré a escribir letras más rápido de lo que dispara y sale huyendo un pensamiento.. Me gustaría verme como aquel héroe canoso que muerde ramas secas, con la barba eternamente a medio crecer, curtido de tanto camino, tanta tierra, tanto sol bajo un poncho sucio; llevado por un caballo obediente, entendido, callado, sobre las piedras y las cruces de un cementerio fantasma.. Y alegrarme de que los malos no existen porque he acabado con ellos: se quedaron colgados de un árbol muerto, de un cadalso rechinante, con un tiro coagulado en la frente.. Y a todo galope perderme en el horizonte en este carro modelo 80 cuyo motor falla, se recalienta y deja entrar polvo por todas las rendijas mientras pasan en una Suburban nuevecita y relinchante unos malencarados que bien podrían ser asesinos a sueldo que en un segundo desde sus ventanillas a medio cerrar desenfundarían y acabarían conmigo.. La procesión.. En verdad fue un domingo de ensueño, bañado en calor y piedras.. Hacía mucho tiempo que un día de cuaresma no me parecía tan pleno de luz, tan barroco de rostros y tan forrado de flores.. Algo así estaba pensando cuando ví que aún seguías tú allí, caminando a mi lado.. Ya te cansaste? No, todavía no, dijiste.. Sudabas.. Y yo también, con la niña a cuestas, por esta vía dolorosa que tanto me plació recorrer.. El nazareno seguía andando sin caminar, resbalando sobre los colores de las flores que pusieron los que pudieron pagarse una alfombra de estas, pero igual pasaba sobre el agua piadosa que regaron quienes apenas pudieron refrescar la boca abierta del suelo.. Sobre un mar de heladeros venimos y ahora que ya nos cansamos, nos preguntamos cómo llegamos aquí?.. Desde aquella casa en lo alto no hemos de ser sino otras tres cabezas negras en medio de cientos que van y vienen por esta calzada, de tantas idas y venidas, salidas y entradas a La Antigua sin pensar que este domingo tendría (quizá por tanto calor, por tanta sed o por la urgente necesidad de ir al baño) una revelación repentina: los redentores con sus respectivas cruces al hombro, repletas de algodones dulces, cuyo rosado combina perfectamente con el morado anónimo de los cucuruchos piadosos.. La procesión arrastra, como si fuera viento o escoba, la alfombra de serrín que tantas horas (siglos en la imaginación) costó.. El mártir nos mira.. No puede ser.. Pero sí, sus ojos están dirigidos hacia nosotros.. No lo puedo creer.. Te miro y tú llevas dos flores, pisoteadas por los cargadores, como si estuvieran recién resucitadas.. No me atrevo a ver de nuevo y así el anda nos rebasa.. La abollada tuba de la banda sigue pareciéndome, como desde hace tantos años, la trompa de un elefante y mi niña lo sabe porque insiste en que vayamos junto a ella.. Volví a preguntarte si te habías cansado de tanto caminar y me dijiste que sí, algo.. Y nos marchamos, partiendo en dos la multitud..

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  • Title: Claudia Navas
    Descriptive info: Poesia.. Por siempre (De Divagaciones, inédito).. Quiero gritar el daño que me han hecho.. cuando enmarcaron mi rostro en un retrato.. de niña dulce, callada y estudiosa.. o de un ser frío distante e indiferente.. quiero tachar las sílabas que afirman.. que soy todo eso que siempre me dictaron.. quiero matar las voces que me gritan que me levante.. y que dé vuelta a la hoja.. quiero pedir que no exista conciencia.. para no sentir que he hecho algo equivocado.. quiero sentir que ya no siento nada.. no saber nada.. no tener recuerdos.. quiero pisar los sueños inocentes.. y caminar sobre ellos mil veces.. hasta borrarlos.. para que así se acaben mis anhelos.. y se marchiten mis mínimas angustias.. quiero abarcar el mundo con mis brazos.. y hacerlo trizas.. para que nada quede.. y luego ya saciada.. quiero permanecer en silencio por siempre.. Fuera.. me voy.. sin adioses.. sin lágrimas.. con rencores y tristezas.. con las manos vacías.. con un tumulto de recuerdos.. y un cúmulo de desazones.. con papeles que narran toda mi amargura.. con un vestido rojo.. y el cabello teñido.. con las manos intactas.. delicadamente cuidadas.. con los ojos cansados.. y el sueño rezagado.. con la memoria de los muertos.. con la impaciencia que los libros despertaron.. con el cuerpo encendido.. el corazón empobrecido.. desangrado.. sin alma.. Insomnio.. Charles Bukowski, los vecinos cariñosos, San Andrés Itzapa, los siete montes, un octavo de indita, puros, velas, Bukowski, imágenes de sexo transferidas a través de las palabras, palabras obscenas, el humo que se desprende del suelo quemado con restos de sangre de algún animal, rezos en lengua, la cabecera de la cama de los vecinos golpeando la pared, gemidos, polvos de ven a mi y agua florida, Bukowski restregándome su hambre de sexo, el reloj que marca las horas inevitablemente y el golpeteo excesivo de la cabecera de los vecinos de habitación, el padre nuestro masticado por un indígena ladinizado que intenta alejar las malas vibraciones, la cantina que retumba con música grupera, tortillas negras quemándose en el comal, el aguardiente escupida en mi cara mezclada con la saliva de otra persona, los flachazos de las cámaras que guardan el recuerdo de mi experiencia exorsizante, San Simón, canela en polvo, Bukowski traducido por una editorial española empalmándose cada cinco minutos de lectura, gritos consumidos por la noche, alcohol, sexo, brujería, la lluvia que corre por las calles de San Andrés llenas de basura, las páginas del libro pasando entre mis dedos, en mi mente, incrustándose en mi piel, Hank, Charles,Mujeres, San Simón y la limpia y yo sola en esa habitación intentando escuchar o no escuchar o simplemente no imaginar lo que ocurre a lado, o quizá si, la noche que cubre por completo el espacio y el vapor que la lluvia ocasiona en el suelo, el humo que expide el puro, el sudor que  ...   de luz, buscaban en algún lugar una moneda.. Por fin arrancan, dejando esa pequeña mano extendida esperando a que de nuevo la luz del semáforo se ruborice y así iniciar otra vez su improvisado acto circense: unas veces las naranjas, otras veces unas piruetas, casi piruetas, otras veces, quizá más adelante, escupidas de fuego, pero eso sólo cuando la noche apremie.. Cada naranja cuesta un quetzal al menos eso le cuesta a ella- y no tiene un quetzal, ni siquiera quince centavos.. Lo recaudado en la tarde es para la dueña de esa mirada, esos ojos empotrados en un cuerpo obeso que se despliega al pie del león e la aseguradora en el arriate de en medio.. Hay que descontar también lo del crayón de labios rojo coral, con tiquete de la Despensa Familiar color amarillo por Q 4.. 75.. Y ya cuando sus pies parecen no contar sus pasos tres, ocho, dieciséis, noventa y cuatro-, la tomarán por un pedazo de tela del desgastado vestido, la subirán en una camioneta y luego se perderá entre los callejones oscuros de algún lugar de la zona 5.. Se postrará en el petate color Café Incasa, diluido en un litro de agua, y cerrará sus ojos, tratando de soñar con que el león, ese de la aseguradora, del arriate de en medio, de la Avenida Reforma, a donde se sienta siempre su madre, vuela, y se despertará por ratos porque los ojos, los de ella, la que observa, la miran fijamente, mientras caen las naranjas entre las ruedas de los autos que como toros esperan embestir el espacio.. Días de lluvia (de Mis insectos son ángeles).. A la par de la hoja de abeto que navega en la corriente que la lluvia dejó junto a la acera, camino rumbo al conservatorio.. No es extraño que por varias cuadras sigamos juntos?, pareciera detenerse cuando yo lo hago al terminar la banqueta y cruzar la calle, luego, como si quisiera decirme algo continua deslizándose entre agua, lodo y basuras no reciclables.. Convencido de que el destino es el destino y de que ella significa algo en mí, pienso más de una vez en parar, tomarla con la mano, secarla y guardarla en las páginas de un libro que la conserven siempre como testigo mudo de aquellos días de lluvia, en los que violín en mano me dirigía a mis clases tres veces por semana.. Así, meditando si hacerlo o no, pues uno nunca sabe, lo que esa agua arrastra en sus turbias intenciones, vi como la alcantarilla destapada una cuadra antes de mi destino la sustrajo, mientras ella miraba por el pedúnculo que un día le proporcionó alimento como para siempre se borraba mi imagen de la suya, y así, mi libro quedó sin huella de aquellas tardes de invierno camino al conservatorio.. Mis insectos son ángeles (Editorial Letra Negra, 2001)..

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  • Title: Cuando el árbol voló
    Descriptive info: Cuando el árbol voló.. A mis primos.. La figura menuda de Chico Méndez se dibujaba en la calle semidesierta aquella mañana radiante del mes de febrero.. Había dormido poco y mal.. Su mujer lo asediaba con el asunto de los pájaros y el árbol de aguacates, además pensaba mucho en el negocio, en el camión, en el permiso de conducir, en fin, en todo eso que lo mantenía con la cabeza revuelta.. Al doblar la esquina se encontró con unos niños que jugaban.. - Adiós Chico!.. - Qué tal, quién va ganando?.. - Yo! - Yo! - Yo!.. - Cuéntenos un cuento, Chico, sí, por favor, cuéntenos!.. Vinieron unas cuantas ideas fugaces de historias y enredos a la cabeza de Chico Méndez.. El pueblo parecía el mismo a pesar de que las mujeres de la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen y las de la Cofradía de la Virgen de la O, habían dispuesto pintar sus casas con franjas de color negro, el mismo color que ellas usaban en su ropa, todo como protesta por la escandalosa conducta del doctor, quien, a sus años, no respetaba las leyes de la decencia y la moral de aquel pueblo honrado, porque a pesar de estar casado con la honorable viuda que le había brindado amor, casa, dinero y posición cuando él llegó al pueblo sin nada más que tres cajas de libros y una maleta de ropa, era capaz de mantener relaciones amorosas y públicas con su comadre, una mujer joven, casada y cuyo hijo más pequeño era hijo del mismo doctor, según aseguraban las lenguas de algunas comadres.. Chico Méndez miró el cielo despejado de nubes, dos zopilotes volaban alto, calculó que arriba de las carnicerías del mercado, miró las casas pintadas de negro y pensó en el parecido entre esas mujeres santulonas y los zopilotes, negros ellas y ellos,  ...   el patio.. - Mirtala!.. Llamó y una voz le respondió desde la cocina.. - Traeme unas brasas!.. La mujer apareció con una vieja tapatera de lata rebosante de brasas.. Chico traía ya la lata de manteca llena de agua.. Instaló la lata sobre el improvisado brasero y se fue a buscar la escalera, la trajo y la recostó en el árbol de aguacates que a esa hora todavía no era visitado por los pájaros.. Cuando el agua empezó a hervir, echó la cola de pegar y principió a removerla con un palo.. La cola se deshizo y entonces Chico esperó que enfriara.. Después de almorzar se subió en la escalera, brocha en una mano y un viejo bote de pintura lleno de cola en la otra, empezó a embadurnar las ramas del árbol.. Cuando estuvo todo el árbol untado de cola, Chico bajó de la escalera, se acostó en la hamaca del corredor y se quedó dormido.. Un escandaloso ruido de alas agitádose y pájaros graznando, lo despertó y entonces vio aquella bandada de zanates que oscurecía el patio y que sacudía las ramas y el árbol entero, sintió cómo la tierra empezaba a moverse, a temblar y no atinaba a explicarse lo que estaba ocurriendo, su mujer salió del cuarto, atemorizada por el movimiento de la tierra y en ese momento, frente a los ojos de ambos, la bandada de zanates, tras sacudir fuertemente el árbol de aguacates, lo arrancó de raíces, lo levantó en vilo por el aire y se alejó volando, llevándose para siempre y en sus narices, la única fuente de ingresos que tenían después de que a Chico le cancelaron el permiso de conducir por haber perdido un ojo cuando se le infectó el herpes, y todo porque el doctor ya no está en el pueblo por culpa de esas mujeres escandalosas y mal agradecidas..

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  • Title: Gustavo Sánchez
    Descriptive info: no se olvida.. hoy.. que se instalan semáforos en el cerebro.. y por las calles vagan.. indignaciones muertas.. deseo nadar mi paz.. e imagino que basta beber eclipses.. deambular por kundera.. es cierto.. a veces te creo superada.. octubridad.. pero te inventas.. en cada uno de mis pasos.. silenciosa.. deconstruyendo angustias.. declarando rancia.. la posmodernidad.. ciudad.. me bajo de la acera.. corro.. sin respirar recuerdos.. para nadar en tu sangre.. aunque me quiebre.. aunque me lleve.. donde empecé.. ······························.. ············.. mi memoria.. no es.. legado de vencedores.. ni canasto de pan.. ni razón vital.. o historia.. es la leche materna.. agria y fría.. que me toca beber.. no sabes cómo duele.. cruzar la frontera escondido.. en la cajuela de un coche.. dejar enterrado a tu padre.. amancebada a tu madre.. y perdida.. la identidad.. camino despacio.. en lajas mojadas.. me agreden recuerdos.. que no son los míos.. soy testigo.. del llanto cansado.. y al cerrar la puerta.. a sus propias verdades..  ...   descubro el rastro.. de mi rostro.. de mi paz.. fue necesario.. empujar la mañana.. y navegar la utopía.. nos pierden razones.. nos unen casualidades.. y sigo aquí.. esculpiendo este mundo líquido.. con historia fundida en tu vientre.. con cuatro verdades abordando la vida.. ellas.. las de ternura y adiós.. te pienso.. sin vos.. me revelo improbable.. y por encima de ecos.. te amo.. vos seguí.. tu tregua interminable.. yo prefiero el caos.. abrirme paso por barrancos.. de agua y hormigón.. sabiendo.. que perderé el camino.. y refrescarme.. en la copa de cardos.. porque sé que de allí.. vos no tomás.. estadísticas.. ginebra onu.. vodka uno.. whisky otro.. la asamblea.. devotamente analiza atropellos.. para registrarlos en el indiferente.. renglón 19.. lamento.. detesto.. odio.. números cuantificando despojos.. pesadillas.. ausencias.. arco iris vulgar.. negra música parheliana.. grisácea exfoliación necrófaga.. azulina discriminación paternalista.. verdes y elegantes destierros.. meados secuestros asmáticos.. azufrosos asesinatos a gajos.. ígneas masacres mayas.. es el espectro que refleja mi sombra.. abatida..

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  • Title: El desterrado
    Descriptive info: El Desterrado.. Al eterno retorno, y a los otros.. "A partir de determinado punto ya no hay regreso.. Es preciso alcanzar ese punto.. Kafka.. "SE HA DESCUBIERTO que las nuevas tintas con que se imprimen estos libros contienen un componente altamente tóxico para el lector habituado".. María se pintaba los labios, mostrando todo el silencio desplegado sobre su espalda.. "Produce un daño severo a nivel pulmonar que se extiende hacia el resto del cuerpo a través de la sangre.. Le daba un beso sin llegar a tocarle y salía por la puerta hecha prisa.. "A modo de vaho recorre las cavidades nasales, recto, muy recto hacia arriba, más allá de los cornetes.. Por detrás de las cuencas de los ojos se detiene, pues el velo retinal se resiste a ser atravesado así de golpe.. Allí, donde toda la luz se condensa y es implacablemente devorada por una delgada lámina de puntos y fibras, el veneno se esparce lento y firme en su momento.. Letra por letra, las señales se van absorbiendo por la tela, frágiles y poderosas, cargadas de lumbre abandonan la retina y se van insertando en el tubo que las lleva otro poco más hacia adentro.. Y allá atrás, una vez cruzado se dispersan por la interna obscuridad que late y late, a borbotones de sangre y líquido cefalorraquídeo.. Se desplaza el filtro, malévolo, silencioso y feliz, atraviesa otras tantas delgadas membranas hasta alcanzar finalmente la gris cavidad de los pensamientos.. Méndez se vió las manos, la forma de las letras estaba impresa en ellas.. Miró al espejo, en su frente qedaban vestigios, trazas negras como cenizas rezagadas del viaje silábico hacia sus pensamientos.. Horrorizado, cerró los ojos para esconderse de su imagen.. Entonces empezó todo.. Sintió un temblor frío recorrerle la piel, primero con la suave constancia de los hormigueros, luego, la agitación fue creciendo más y más.. Retumbaba, podía escucharla, podía sentir cómo se dejaba venir: como estampida, como manada de pezuñas hondas y redondas recorriéndole lo blando como tripa de tambor.. Aterrado, el hombre veía y sentía cómo sus tejidos empezaban a rebelarse, se hundían y se alzaban en frenética confusión.. Entonces el mundo se aflojaba: bajo sus pies, la tierra parecía tratar de golpear y tragarle con feroz intención, cientos de manos, de uñas dentadas le asían desesperadas.. La noche le caminaba devota por los ojos forzándole a abrirlos a golpe de frase y circunvolución de ideas prohibidas.. Tiritaba.. Una terrible y helada vibración le tomó el cuerpo entero haciéndoselo crecer hasta lo impensable.. La cabeza le daba vueltas, se aferró como pudo a la silla tratando de anclarse sobre de ella, tratando de no ser llevado por la correntada de fuego, de lava, o de lo que quiera que fuese esa revolución de intestinos que le quemaba por dentro.. Quiso gritar, no pudo, unos hilos invisibles le halaban la mandíbula hacia atrás.. Estaba como maniatado, como ceñido al mundo desde adentro.. Sentía que desde múltiples puntos unas garras abstractas le estiraban y le tiraban, su cuerpo se sacudía sin control, múltiples respiraciones le brotaban del mismo, golpes de dientes, de costillas, de pellejos y vísceras desenfrenados, se desmembraba, sus tendones se reventaban, fibra a fibra se desprendían, no podía más, no podía más, se partía en incontables pedazos, en trozos, en cuadros deformes de fluidos y carne expulsados.. Entonces se hizo la calma de nuevo.. Méndez respiró hondamente.. Se levantó con lentitud, pegó el libro a su pecho, y desde éste lanzó un largo y callado alarido hacia el cielo falso.. Luego llevó las letras hasta sus ojos.. Después, siempre abiertas sus hojas, lo llevó nuevamente hacia el pecho, mientras cerraba la vista.. Luego lo mismo: subir el libro a la cara, absorber, paladear el escrito, y bajarlo de nuevo hasta apretarlo contra las costillas como para digerir todo aquéllo.. "Es tóxico, mortal para el hombre civilizado.. Los médicos, los curas, los técnicos y los políticos no cesan de advertirlo al público.. Causa una suerte de cáncer que conduce a una muerte lenta y dolorosa.. Debe evitarse el contacto y la diseminación de estos libros.. Con renovado nerviosismo, Méndez repetía aquél procedimiento, una y otra vez lo repetía, luego se daba a ver hacia los lados.. Sus ojos grandes, sus cejas arqueadas.. ahora temía ver alguien, o ser visto por alguien.. Examinó minuciosamente y sin moverse un centímetro, todo su entorno.. Los ojos rodaban en sus simas, se estiraban para revisar los bordes de cada ventana.. Se cercioró de su soledad.. Por un instante se sintió seguro, se sintió estar más solo que nadie.. Fue entonces cuando se decidió.. Allí, en el centro de la pieza, con todo el sigilo del mundo y sus siglos, Méndez raspó con la uña la tapa del libro; la raspó con la intensa calma de la sombra el número preciso de veces, trazando en cada ciclo la forma indicada, entonces dio los golpes marcados, con el ritmo y la intensidad señaladas.. Enloquecía.. A medida que sus manos ejecutaban el signo, sentía surgir desde lo más hondo de su cuerpo, - cuerpo y alma eran ahora lo mismo! lo mismo! Méndez creyó haberlo por fin descubierto- un fluido luminoso que había  ...   de reojo, como al acecho, susurraban ausencias.. Lentamente bajaban la frecuencia de sus pasos, lo hacían a medida que se le aproximaban, un paso tras otro, como si nada.. Luego, por fin, se detuvieron.. Méndez los veía, aún si cerraba los ojos.. Comenzaban a darle vueltas, caminaban en torno a él.. Al principio eran dos, con el tiempo eran diez, quince, veinticinco, no podía contarlos.. Docenas de hombres, de mujeres y niños, de seres que no eran hombres, ni mujeres ni niños, sino jueces avejentados y serios, legados y cuasi-verdugos que como calaveras le giraban, le daban tirones sin tocarlo, condenas, revueltas, respiraciones corriendo, ejércitos de vacíos cantando palabras de pintalabios y escopeta, sentencias físicas que tarde o temprano terminarían llegando hasta lo que los otros llamaban "espíritu".. Lo acosaban, le acusaban, bañándole en truenos, en lluvias de dictámenes afilados, en ríos de cuernos e instrucciones de redoblante, docenas de dedos le señalaban y señalaban al libro, y allí, sumida entre todos, María, como una otra más entre los monstruos de aceras, como una otra más que le miraba sin verlo, pero que al fin le señalaba.. Agujeros de aire, dientes flotando y riendo, jirones, halones y empujones, insultos de fuego que le cercaban y le encerraban, no podía más, no podía más, la sangre es el grito del hombre y Méndez no podía ya dejar de gritar.. Gritaba, gritaba y gritaba, hasta que llegaron por fin a traerle.. Luego fue el juicio, que duró una nada.. La evidencia era suficiente.. Cargaba las letras prohibidas.. Había puesto en peligro la estabilidad y la seguridad del estado, no sólo la suya sino la de todos los otros.. La respuesta era clara: tenía que ser expulsado, so pena de que pudiese extender su contagio.. Despacio y marcial, Méndez fue conducido con mordaza hacia la frontera.. No tuvo oportunidad de despedirse, después de todo ya estaba muerto.. De camino, la gente lo veía de reojo, como si aún el verlo fuera peligroso.. No habían lamentos.. El mismo zapateo y trajín circular de la urbe seguía su curso.. Era una tragedia personal que en nada afectaba a la comunidad, siempre que se completara de manera adecuada su salida.. Llegaron al límite.. Le dieron un bolso con alimento y herramienta.. Le indicaron que no retirarse la mordaza sino hasta que la sed se le hiciera cansada.. Frente a sí: el desierto.. Para la ciudad, ese era el único modo de hallarse la cura: en aquél sitio la desesperanza debía ser suficiente para sanarle de una vez y por siempre la mente.. Quizás al cabo de una docena de años podría intentar regresar a la urbe.. Dió un par de pasos y volteó a ver para atrás.. Allá en la ruidosa afonía del concreto vió por última vez a la gente.. María, aún con la pintura entera y firme en los labios, le decía adiós agitando un pañuelo.. Dos lágrimas le vaciaron la cara.. Partió.. Buscó un camino pero no había ninguno trazado.. Con resignación y sosiego, Méndez, que ya no era Méndez, contempló la larga sombra del sol.. Recluido en esa vasta celda que era la existencia, el hombre se limitaba a respirar y andar.. Pocas cosas habían cambiado adentro de él con la expulsión, seguía igual de solo y herido con conocimiento.. A pesar de que el sol le forzaba a cerrar los párpados, éstos traslucían el haz blanco desde su interior.. Aún le brillaban las córneas.. No sabía ya nada del tiempo, debieron haber pasado vastos meses antes de que dejara de andar, pues el pelo le llegaba hasta el pecho y las uñas eran ya garras sin filo.. Encontró unas piedras, se detuvo frente a ellas.. Allí, mísero y enflaquecido, el hombre sintió una vez más ese impulso y no pudo contenerse.. Con frenética calma sus uñas empezaron a raspar en las rocas: con justa la forma y el número, con justo el sonido y el ritmo, con justos los golpes en cantidad y en la fuerza.. Entonces más que un alivio o consuelo, Méndez sintió una satisfacción irle llenando de nuevo: era otra vez la señal! la bendita señal de los libros! Aún estaba infecto! Temblaba, con reverente emoción temblaba, con extensa debilidad.. Aquél hombre recobraba la frescura a medida que se daba a repetir una y otra vez el símbolo sagrado, pero luego.. un milagro mayor ocurrió.. De pronto, el desterrado escuchó algo que le pareció como un eco.. Era el asombro.. A lo lejos, desde todos los puntos y sentidos, el hombre empezó a escuchar la señal, exactamente la misma señal.. Repetida.. una y otra vez repetida.. Era como un concierto de uñas y de tubos y piedras: eran las señales emblanquecidas de otros presos menos presos que repetían con él la marca del tiempo.. Y allí, sin alcanzar a verse, todos se sonreían y todos sabían que los otros sonreían, como niños, como aguaceros felices, como llantos alegres del cielo.. Entonces, una red excavada de luz que no era del sol se fue haciendo en lo profundo del suelo.. Esa noche, una noche, los solitarios virtieron la seña, y el desierto fue hecho el centro del mundo.. igor slowing.. Octubre de 1999..

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  • Title: Hijo de obrera
    Descriptive info: Hijo de Obrera.. Madre,.. Es posible la noche?.. Es posible que granice.. como brasas obscuras.. que incendien.. en el más puro silencio.. todas las sombras.. y penumbras de nuestros pensamientos?.. Es posible el sabor de un misterio.. lleno de ojos y de fríos,.. lleno de tristes luces blancas,.. inconstantes y alevosas?.. Es posible que nos aletee.. el sueño tirano de avestruces,.. de reptiles y otras miradas?.. yo quiero decirte  ...   líquido espeso.. que es la noche bajo tus brazos.. Yo quiero decirte un cuento mi madre,.. donde te olvides de las cáscaras dentadas,.. donde te alejes del metal y el vapor,.. de las telas y tiendas,.. de los hornos y las campanas,.. donde te olvides de los riñones.. y de las leucemias que están por venir.. yo quiero decirte un cuento.. donde sólo estemos tú y yo.. i.. s..

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  • Title: Reunion
    Descriptive info: Reunión.. Bajo la noche,.. bajo las sombras,.. andamos fluidos a veces,.. como peces de fuego y antorchas,.. y desnudos,.. exudamos amor.. y gritamos.. a dos voces.. el sonido del aire.. de nuestros pulmones,.. en la copla perfecta.. de los seres que aman amando.. Allí,.. como sendas serpientes,.. como nudos luchamos.. y nos vemos tal cual,.. vello con vello,.. pecho con pecho,.. y vientre con vientre.. Navegaciones,.. desprendimientos,.. ensanchares  ...   jadeos,.. compresiones y expansiones,.. remolinos con ritmo de muerte y de cielos:.. a un paso la gloria,.. a otro paso el infierno,.. y después.. el singular ateísmo.. Sonidos de fuegos enrarecidos,.. diáfanos,.. aleteos de vientres.. que nos cavan las carnes.. para despertar.. lentamente de éstas.. sordos y ebrios.. los pequeños pedazos del alma.. que se combinan y cruzan.. para volverse en el tiempo.. una sola cosa de dos..

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  • Title: Eduardo Villalobos 
    Descriptive info: Lunas sucias.. A Karla de los Ángeles, quien, con su ternura y las palabras de Italo Calvino, me recordó que es necesario buscar entre el infierno lo que no es infierno.. Con todo mi amor.. Antes del tiempo.. mi preciosa.. de los recuerdos que guardamos del futuro.. es necesario que sepás de este camino en que he cantado.. como un perro con nubes en la trompa y una hoguera.. que dormita en su cansancio.. este animal que de repente absorbe el aire de su calle.. y siente entonces que es el mundo entero.. ***.. De tal manera me atrae el desborde.. que tiemblo de espasmo cuando no hay precipicios.. equilibrista de lunas sucias.. aprendo en silencio el modo de caerme.. de todos los faros elijo el vacío.. que tiende enramado sus ríos al peso.. por eso he cambiado las alas por hambre.. las huellas por signos.. los pasos por asco.. apenas descubro una grieta en la zarza.. y pongo entre espinas.. mis brotes aéreos.. de allí mi costumbre de andar por el vértigo.. de caer entre brazos que esconden abismos.. soy el que salta.. el que apura los tramos y delira.. y sueña que cae.. y luego entierra en la nada.. sus pezuñas.. He conocido ingenuidades pacientes labios de espuma.. que esquivan desiertos.. sobre su terquedad acumulada las nubes cantan.. paraísos.. de labia.. hay tábanos en su espanto.. pero ellas no lo saben.. cuando ocurre la barca apenas tiemblan.. acostumbradas como están al derroche del agua.. me han dicho de la flor y de la aurora de una estación que empieza.. donde acaba el mundo.. auguran que las albas serán más tibias.. luego de la enseñanza que se esconde en los puentes.. yo las escucho con pueblos de rabia en mi ternura.. así comprendo sus ojos que acosan un jardín de pan para sus niños.. su urgencia de fuentes y respuestas su pequeño pecho derramado.. sobre las horas más tristes de los siglos.. quisiera tomarlas de pronto y sacudirlas.. concederles la luciérnaga que tanto.. niegan.. pero cómo escanciar sus manos sin que sus días estallen.. cómo entregarles puertos para que los alcen como espadas.. con qué oscura estrategia contarles que la vida es una completa.. punzante.. y hermosa.. despedida.. nueve de la noche.. once de septiembre detrás.. una pila de huesos que se hacía inmensa.. hijos que esperaron en ventanas sin pájaros de orgullo.. que dijeran pronto.. esta vez será.. maldita sea.. mujeres embriagadas de preguntas con el sol a tientas.. y los párpados creciendo.. amigos que debieron negar el laberinto.. esconder las puertas de una luz acechante.. afuera.. una madre ardiendo.. más allá la promesa de sangre en los dedos para palpar la tarde el mar.. los cuerpos amados.. el espejismo que convoca siempre las alas al polvo.. yo me negaba a nacer.. yo era completo en la nada.. pero los muertos eran muchos y gritaban.. acudieron a mis ojos.. esparcieron sus quejas en silencio.. desde entonces me aferro a todo.. incluso.. a lo que no prometo.. Tengo seis años y la luz es un intento.. estoy.. acumulando urgencias.. de un lugar indefinido me vienen la risa y el cinismo a medias.. se descubren páramos pero no los contengo.. mi abuela me acompaña en el oficio de decirme el asombro.. su pasión contenida en canciones ligeras.. me ha dado un beso y es total el amor que no he sentido sino en la cara.. en el contacto de unos labios para siempre encarnados.. así la recuerdo.. también su trenza de negrísimas bocas.. su risa en suma solitaria.. sus ojos bellos.. mitad india.. abrigaba en su silencio el orgullo del astro.. ahora la escucho en aquel templo de un ocre silabeante.. me habla de la magia de pechos escondidos en la fiebre de pedir clemencia.. tiene una veladora en la mano y recita los nombres de su amor.. las eras de una estirpe definida en la calma.. yo observo los cristos de un dolor opacado por el polvo.. sus cuerpos perfectos para la tribulación y el desamparo.. oscuros como la piel de los gestos que les hablan.. les imploran.. futuros concretos.. hambres necesarios.. brisa en los pasos para engañar las condenas.. lloran aguaceros de rabia entre sus puños.. se dan golpes en el ansia.. gimen.. la noche que les cuelga el tiempo.. me atrapa con ellos.. un péndulo en la espalda.. poseo la ligereza del ciervo para alcanzar de un tajo la oscuridad que se me ofrece.. su cobijo de tempranas máscaras sin rastro.. pero algo me fija desde entonces a la quietud de los muros.. y no fue sino mi abuela.. el árbol de mi abuela.. y su oración desorbitada.. ha colocado en mi pecho la blancura espesa de la parafina.. su olor a nada y a todo.. luego de encenderla ha derramado un presagio  ...   y buscaron el suelo para detenerse.. y fue su respuesta mi madre.. el temblor de mi madre.. su voz temblorosa diciendo.. es una bomba.. quedate agachado.. no digás nada.. escondé la cabeza.. esa noche guardé debajo de la cama un papel con los bordes quemados que decía.. /venceremos.. me soñé debajo de un sol fulgurante que alimentaba como un fuelle el contorno de las cosas.. su brillantez cercana y derruida.. alzaba los ojos pero era imposible mantenerlos abiertos más de un momento.. apenas suficiente para descubrir figuras en el cielo.. grietas desnudas.. gestos de larvas.. el sueño se repitió después entre los sueños.. y algo parecido a las fronteras abrazó la garganta.. como el nudo que hacemos a las cartas de la espera en que entregamos todo.. incluso aquello que nos harta.. eso que odiamos lentamente.. y se nos viene el nombre.. y lo callamos.. A veces me parezco a lo que digo que soy.. hurgo el ruido.. en la pared de enfrente.. pequeñas manchas de miedo y de.. paciencia.. se precipitan sobre el borde que.. soy.. yo.. mismo.. tengo entonces tiempo para el derroche.. decir.. te quiero a quien comparte luz bajo mi escarcha.. matarme a tientos.. como un niño.. que piensa el futuro junto al padre.. que le abandonará pronto.. le dejará crecer.. con anclas asidas a su espanto.. le arrimará las dardos.. de su placidez y sin embargo.. le contará siempre.. en su distancia resguardada por la ausencia.. aquello que no fue nunca.. que no será más sino el sueño.. encontrado en una mancha.. una pared cualquiera frente al hombre.. que es ajeno a todo esto y lo comprende.. el día en que por fin parece que es él mismo.. el que dice que es.. el que acompaña su reflejo.. el que se aleja.. Como el condenado que.. rota.. sobre su propia suerte.. aprendí a tejer aristas entre el silencio.. de mí brotaba un mundo que imaginaba.. sin rutas.. y la esperanza siempre puesta en la sed de irme.. amé de pronto mucho sin princesa que aguardara en pedazos.. construidos de hambre y de portones.. luché cantando pueblos arcos dunas.. grutas de arena.. sobre la cara y el deseo.. los sueños plantaron un pozo en la vigilia.. y me enseñaron la concreción de la tierra.. pero también.. que detrás de un pájaro no quedan rastros.. sino el rumor y el recuerdo.. y nada pudieron mis amigos.. mi pandilla de pequeños hunos.. con sus caballitos de acero y su ansiedad temprana de ser héroes del viento.. nada pudieron cuando asaltaron mi puerta.. aquel verano de nuestros nueve años.. y me dijeron vení cabrón.. vamos a saltar banquetas.. hicimos una rampa para llegar más lejos.. y yo les dije que no.. que tal vez más tarde.. mientras ocultaba el libro que leía para evitar sus risas.. su desprecio inocente.. y me crecía la fiebre entre las manos.. cuando al fin solo otra vez entre la casa.. removía el polvo.. azuzaba la tinta envejecida.. mientras corría como una lluvia ciega.. como un perro desierto y circulante.. buscando entre la niebla.. el bosque.. en que me había quedado.. Qué jode la tarde que recobra.. las manos vacías y el hartazgo.. agitando el trabajo de ser cierto.. qué joden las palmas como armarios.. su recodo asiendo el afán del pecho por quedarse.. qué jode la brizna en que nace el encuentro.. y estalla.. y sube.. hasta dejar las bocas heladas y alejándose.. qué joden las arpas en el robo que acechamos.. las campanas en la huida de los tercos.. hacia la estación de su anhelo.. qué jode esta sangre en que me paro.. a contar escombros.. a sumar derrumbes.. qué jode el alma.. la patria de siempre la memoria.. el repetido oficio de alzarse en las mañanas.. el rostro que repite gestos en la farsa.. de lo que vemos.. qué jode el tiempo y de repente.. y demasiado entonces.. qué jode esta fe.. Los muertos no se salvan de vivir.. raptan luceros para atizar la lumbre de su esqueleto amado.. su letanía se desborda sobre los lechos.. y todavía sienten hambre.. mienten su origen ocultan cadenas y criptas acosan la sangre de los débiles.. odian el nombre de las cosas.. repiten.. entre los templos.. que son mejores que el resto.. que su muerte es menos triste y más completa.. que aquí yació una vez su esperma y se hizo grande.. todo lo amenazan.. sobre el recuerdo.. Cuarta de forros.. Tengo peñascos de incendio entre las uñas.. que arranqué con saña de cuerpos que se iban.. pedazos de silencio que se hicieron puertos en silencio.. y una canción de azogue para caer con calma.. (alguna vez.. frente al mar.. descubrí que el agua es como el odio).. vengo de morir y nunca he muerto.. este es mi primer fracaso..

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  • Title: Mónica Albizúrez Gil
    Descriptive info: El Becerro De Oro.. Pan de oro sobre metal.. Dimensiones variables, 1999.. Darío Escobar.. Mónica Albizúrez Gil nació en la Ciudad de Guatemala en 1969.. Escritora.. Licenciada en Letras, Abogada y Notaria por la Universidad de San Carlos, realizó estudios en Lengua y Literatura Españolas en el Instituto de Cooperación Iberoamericana, Madrid.. Algunos de sus poemas aparecen en las antologías Para conjurar el sueño (1998), y Tanta imagen tras la puerta (1999).. Acaba de publicar su primer poemario: Sola (2002).. Fuentes: Prensa Libre.. Última revisión: 28/05/06..

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