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    Archived pages: 832 . Archive date: 2014-01.

  • Title: Leyenda del Tesoro del Lugar Florido
    Descriptive info: Leyenda del Tesoro del Lugar Florido.. El Volcán despejado era la guerra!.. Se iba apagando el día entre las piedras húmedas de la ciudad, a sorbos, como se consume el fuego en la ceniza.. Cielo de cáscara de naranja, la sangre de las pitahayas goteaba entre las nubes, a veces coloreadas de rojo y a veces rubias como el pelo del maíz o el cuero de los pumas.. En lo alto del templo, un vigilante vio pasar una nube a ras del lago, casi besando el agua, y posarse a los pies del volcán.. La nube se detuvo, y tan pronto como el sacerdote la vio cerrar los ojos, sin recogerse el manto, que arrastraba a lo largo de las escaleras, bajó al templo gritando que la guerra había concluido.. Dejaba caer los brazos, como un pájaro las alas, al escapar el grito de sus labios, alzándolos de nuevo a cada grito.. En el atrio, hacia Poniente, el sol puso en sus barbas, como en las piedras de la ciudad, un poco de algo que moría.. A su turno partieron pregoneros anunciando a los cuatro vientos que la guerra había concluido en todos los dominios de los señores de Atitlán.. Y ya fue noche de mercado.. El lago se cubrió de luces.. Iban y venían las barcas de los comerciantes, alumbradas como estrellas.. Barcas de vendedores de frutas.. Barcas de vendedores de vestidos y calzas.. Barcas de vendedores de jadeítas, esmeraldas, perlas, polvo de oro, cálamos de pluma llenos de aguas aromáticas, brazaletes de caña blanca.. Barcas de vendedores de miel, chile verde y en polvo, sal y copales preciosos.. Barcas de vendedores de tintes y plumajería.. Barcas de vendedores de trementina, hojas y raíces medicinales.. Barcas de vendedores de gallinas.. Barcas de vendedores de cuerdas de maguey, zibaque para esteras, pita para hondas, ocote rajado, vajilla de barro pequeña y grande, cueros curtidos y sin curtir, jícaras y máscaras de morro.. Barcas de vendedores de guacamayos, loros, cocos, resina fresca y ayotes de muy gentiles pepitas.. Las hijas de los señores paseaban al cuidado de los sacerdotes, en piraguas alumbradas como mazorcas de maíz blanco, y las familias de calidad, llevando comparsa de músicos y cantores, alternaban con las voces de los negociantes, diestros y avisados en el regatear.. El bullicio, empero, no turbaba la noche.. Era un mercado flotante de gente dormida, que parecía comprar y vender soñando.. El cacao, moneda vegetal, pa-saba de mano a mano sin ruido, entre nudos de barcas y de hombres.. Con las barcas de volatería llegaban el cantar de los cenzontles, el aspaviento de las chorchas, el parloteo de los pericos.. Los pájaros costaban el precio que les daba el comprador, nunca menos de veinte granos, porque se mercaban para regalos de amor.. En las orillas del lago se perdían, temblando entre la arboleda, la habladera y las luces de los enamorados y los vendedores de pájaros.. Los sacerdotes amanecieron vigilando el Volcán desde los grandes pinos.. Oráculo de la paz y de la guerra, cubierto de nubes era anuncio de paz, de seguridad en el Lugar Florido, y despejado, anuncio de guerra, de invasión enemiga.. De ayer a hoy se había cubierto de vellones por entero, sin que lo supieran los girasoles ni los colibríes.. Era la paz.. Se darían fiestas.. Los sacrificadores iban en el templo de un lado a otro, reparando trajes, aras y cuchillos de obsidiana.. Ya sonaban los tambores, las flautas, los caracoles, los atabales, los tunes.. Ya estaban adornados los sitiales con respaldo.. Había flores, frutos, pájaros, colmenas, plumas, oro y piedras caras para recibir a los guerreros.. De las orillas del lago se disparaban barcas que llevaban y traían gente de vestidos multicolores, gente con no sé qué de vegetal.. Y las pausas espesaban la voz de los sacerdotes, cubiertos de mitras amarillas y alineados de lado a lado de las escaleras, como trenzas de oro, en el templo de Atit.. - Nuestros corazones reposaron a la sombra de nuestras lanzas! -clamaban los sacerdotes.. - Y se blanquearon las cavidades de los árboles, nuestras casas, con detritus de animales, águila y jaguar!.. - Aquí va el cacique! Es éste! Este que va aquí! -parecían decir los eminentes, barbados como dioses viejos, e imitarles las tribus olorosas a lago y a telar-.. Aquí va el cacique! Es éste! Este que va aquí!.. - Allí veo a mi hijo, allí, allí, en esa fila!-gritaban las madres, con los ojos, de tanto llorar, suaves como el agua.. -Aquél -interrumpían las doncellas- es el dueño de nuestro olor! Su máscara de puma y las plumas rojas de su corazón!.. Y otro grupo, al paso:.. - Aquél es  ...   del lago.. Los pájaros asaeteaban el lago, disparando sus flechas desde el arco del bosque.. Los guerreros asaeteaban a las víctimas, cuidando de no herirlas de muerte para prolongar la fiesta y su agonía.. El cacique tendió el arco y la flecha azul contra el más joven de los prisioneros, para burlarlo, para adorarlo.. Los guerreros en seguida lo atravesaron con sus flechas, desde lejos, desde cerca, bailando al compás de los atabales.. De improviso, un vigilante interrumpió la fiesta.. Cundió la alarma! El ímpetu y la fuerza con que el Volcán rasgaba las nubes anunciaban un poderoso ejército en marcha sobre la ciudad.. El cráter aparecía más y más limpio.. El crepúsculo dejaba en las peñas de la costa lejana un poco de algo que moría sin estruendo, como las masas blancas, hace un instante inmóviles y ahora presas de agitación en el derrumbamiento.. Lumbreras apagadas en las calles.. Gemidos de palomas bajo los grandes pinos.. El Volcán despejado era la guerra !.. - Te alimenté pobremente de mi casa y mi recolección de miel; yo habría querido conquistar la ciudad, que nos hubiera hecho ricos! -clamaban los sacerdotes vigilantes desde la fortaleza, con las manos ilustradas extendidas hacia el Volcán, exento en la tiniebla mágica del lago, en tanto los guerreros se ataviaban y decían:.. - Que los hombres blancos se confundan viendo nuestras armas! Que no falte en nuestras manos la pluma tornasol, que es flecha, flor y tormenta primaveral! Que nuestras lanzas hieran sin herir!.. Los hombres blancos avanzaban; pero apenas se veían en la neblina.. Eran fantasmas o seres vivos? No se oían sus tambores, no sus clarines, no sus pasos, que arrebataba el silencio de la tierra.. Avanzaban sin clarines, sin pasos, sin tambores.. En los maizales se entabló la lucha.. Los del Lugar Florido pelearon buen rato, y derrotados, replegáronse a la ciudad, defendida por una muralla de nubes que giraba como los anillos de Saturno.. Los hombres blancos avanzaban sin clarines, sin pasos, sin tambores.. Apenas se veían en la neblina sus espadas, sus corazas, sus lanzas, sus caballos.. Avanzaban sobre la ciudad como la tormenta, barajando nubarrones, sin indagar peligros, avasalladores, férreos, inatacables, entre centellas que encendían en sus manos fuegos efímeros de efímeras luciérnagas; mientras, parte de las tribus se aprestaba a la defensa y parte huía por el lago con el tesoro del Lugar Florido a la falda del Volcán, despejado en la remota orilla, trasladándolo en barcas que los invasores, perdidos en diamantino mar de nubes, columbraban a lo lejos como explosiones de piedras preciosas.. No hubo tiempo de quemar los caminos.. Sonaban los clarines! Sonaban los tambores! Como anillo de nebulosas se fragmentó la muralla de la ciudad en las lanzas de los hombres blancos, que, improvisando embarcaciones con troncos de árboles, precipitáronse de la población abandonada a donde las tribus enterraban el tesoro.. Sonaban los clarines! Sonaban los tambores! Ardía el sol en los cacaguatales.. Las islas temblaban en las aguas conmovidas, como manos de brujos extendidas hacia el Volcán.. Sonaban los clarines! Sonaban los tambores!.. A los primeros disparos de los arcabuces, hechos desde las barcas, las tribus se desbandaron por las arroyadas, abandonando perlas, diamantes, esmeraldas, ópalos, rubíes, amargajitas, oro en tejuelos, oro en polvo, oro trabajado, ídolos, joyas, chalchihuitls, andas y doseles de plata, copas y vajillas de oro, cerbatanas recubiertas de una brisa de aljófar y pedrería cara, aguamaniles de cristal de roca, trajes, instrumentos y tercios cien y tercios mil de telas bordadas con rica labor de pluma; montaña de tesoros que los invasores contemplaban desde sus barcas deslumbrados, disputando entre ellos la mejor parte del botín.. Y ya para saltar a tierra - sonaban los clarines!, sonaban los tambores! - percibieron, de pronto, el resuello del Volcán.. Aquel respirar lento del Abuelo del Agua les detuvo; pero, resueltos a todo, por segunda vez intentaron desembarcar a merced de un viento favorable y apoderarse del tesoro.. Un chorro de fuego les barrió el camino.. Escupida de sapo gigantesco.. Callaron los clarines! Callaron los tambores! Sobre las aguas flotaban los tizones como rubíes y los rayos de sol como diamantes, y, chasmucados dentro de sus corazas, sin gobierno sus naves, flotaban a la deriva los de Pedro de Alvarado, viendo caer, petrificados de espanto, lívidos ante el insulto de los elementos, montañas sobre montañas, selvas sobre selvas, ríos y ríos en cascadas, rocas a puñados, llamas, cenizas, lava, arena, torrentes, todo lo que arrojaba el Volcán para formar otro volcán sobre el tesoro del Lugar Florido, abandonado por las tribus a sus pies, como un crepúsculo.. Página de la Literatura Guatemalteca.. Copyright 1996-2006 Juan Carlos Escobedo.. Última revisión: 26/03/06.. por..

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  • Title: Los brujos de la tormenta primaveral
    Descriptive info: Los brujos de la tormenta primaveral.. 1.. Más allá de los peces el mar se quedó solo.. Las raíces habían asistido al entierro de los cometas en la planicie inmensa de lo que ya no tiene sangre, y estaban fatigadas y sin sueño.. Imposible prever el asalto.. Evitar el asalto.. Cayendo las hojas y brincando los peces.. Se acortó el ritmo de la respiración vegetal y se enfrió la savia al entrar en contacto con la sangre helada de los asaltantes elásticos.. Un río de pájaros desembocaba en cada fruta.. Los peces amanecieron en la mirada de las ramas luminosas.. Las raíces seguían despiertas bajo la tierra.. Las raíces.. Las más viejas.. Las más pequeñas.. A veces encontraban en aquel mar de humus, un fragmento de estrella o una ciudad de escarabajos.. Y las raíces viejas explicaban: En este aerolito llegaron del cielo las hormigas.. Los gusanos pueden decirlo, no han perdido la cuenta de la oscuridad.. Juan Poyé buscó bajo las hojas el brazo que le faltaba, se lo acababan de quitar y qué cosquilla pasarse los movimientos al cristalino brazo de la cerbatana.. El temblor lo despertó medio soterrado, aturdido por el olor de la noche.. Pensó restregarse las narices con el brazo-mano que le faltaba.. Hum!, dijo, y se pasó el movimiento al otro brazo, al cristalino brazo de la cerbatana.. Hedía a hervor de agua, a cacho quemado, a pelo quemado, a carne quemada, a árbol quemado.. Se oyeron los coyotes.. Pensó agarrar el machete con el brazo-mano que le faltaba.. Hum!, dijo, y se pasó el movimiento al otro brazo.. Tras los coyotes fluía el catarro de la tierra, lodo con viruela caliente, algo que no se veía bien.. Su mujer dormía.. Los senos sobre las cañas del tapexco, bulto de tecomates, y el cachete aplastado contra la paja que le servía de almohada.. La Poyé despertó a los enviones de su marido, abrió los ojos de agua nacida en el fondo de un matorral y dijo, cuando pudo hablar: Masca copal, tiembla copal! El reflejo se iba afilando, como cuando el cometa.. Poyé reculó ante la luz, seguido de su mujer, como cuando el cometa.. Los árboles ardían sin alboroto, como cuando el cometa.. Algo pasó.. Por poco se les caen los árboles de las manos.. Las raíces no saben lo que pasó por sus dedos.. Si sería parte de su sueño.. Sacudida brusca acompañada de ruidos subterráneos.. Y todo hueco en derredor del mar.. Y todo profundo alrededor del mar.. Hum!, dijo Juan Poyé.. No pudo mover el brazo que le faltaba y se pasó el movimiento al cristalino brazo de la cerbatana.. El incendio abarcaba los montes más lejanos.. Se pasó el movimiento al brazo por donde el agua de su cuerpo iba a todo correr al cristalino brazo de la cerbatana.. Se oían sus dientes, piedras de río, entrechocar de miedo, la arena movediza de sus pies a rastras y sus reflejos al tronchar el monte con las uñas.. Y con él iba su mujer, la Juana Poyé, que de él no se diferenciaba en nada, era de tan buena agua nacida.. Las raíces no supieron lo que pasó por sus dedos.. Y de lacontracción de las raíces en el temblor, nacieron los telares.. El incendio no alcanzaba a las raíces de las ceibas, hinchadas en la fresca negrura de los terrenos en hamaca.. Y así nacieron los telares.. El mar se lamía y relamía del gusto de sentirse sin peces.. Los árboles se hicieron humo.. El temblor primaveral enseñaba a las raíces el teje y maneje de la florescencia en lanzadera por los hilos del telar, y como anclaban libres los copales preciosos, platino, oro, plata, los mascarían para bordar con saliva de meteoro los oscuros güipiles de la tierra.. Juan Poyé sacó sus ramas al follaje de todos los ríos.. El mar es el follaje de todos los ríos.. Hum!, le dijo su mujer, volvamos atrás.. Y Juan Poyé hubiera querido volver atrás.. Cuereá de regreso!, le gritó su mujer.. Y Juan Poyé hubiera querido cuerear de regreso.. Se desangraba en lo inestable.. Qué gusto el de sus aguas con sabor de montaña! Qué color el de sus aguas, como azúcar azul!.. Una gran mancha verde empezó a rodearlo.. Excrecencia de civilizaciones remotas y salóbregas.. Baba de sargazos en llanuras tan extensas como no las había recorrido en tierra.. Otra mancha empezó a formarse a distancia insituable, horizonte desconsolado de los jades elásticos del mar.. Poyé no esperó.. Al pintar más lejos una tercera mancha de agua jadeante, recorrida por ramazones de estrellas en queda explosión de nácar, echó atrás, cuereó de regreso, mas no pudo remontar sus propias aguas y se ahogó, espumarajo de iguana, después de flotar flojo y helado en la superficie mucho tiempo.. Ni Juan Poyé ni la Juana Poyé.. Pero si mañana llueve en la montaña, si se apaga el incendio y el humo se queda quieto, infinitamente quieto como en el carbón, el amor propio hondo de las piedras juntará gotitas de agresiva dulzura y aparecerá nuevo el cristalino brazo de la cerbatana.. Sólo las raíces.. Las raíces profundas.. El aire lo quemaba todo en la igualdad de la sombra limpia.. Fuego celeste al sur.. Ni una mosca verde.. Ni un cocodrilo con caca de pájaro en la faltriquera.. Ni un eco.. Ni un sonido.. Sueño vidrioso de lo que carece de sueño, del cuarzo, de la piedra pómez más ligera que el agua, del mármol insomne bajo sábanas de tierra.. Sólo las raíces profundas seguían pegadas a sus telares.. Ave caída era descuartizada por las raíces de los mangles, antes que la devoraran los ojos del incendio, cazador en la marisma, y las raíces de los cacahuatales, olorosas a chocolate, atrapaban a los reptiles ampollados ya por el calor.. La vida se salvaba en los terrenos vegetales, por obra de las raíces tejedoras, regadas por el cristalino brazo de la cerbatana.. Pero ahora ni en invierno venía Juan Poyé--Juana Poyé.. Años.. Siglos.. Diecinueve mil leguas de aire sobre el mar.. Y toda la impecable geometría de las pizarras de escama navegante, de los pórfidos verdes bajo alambores de astros centelleantes, de las porcelanas de granitos colados en natas de leche, de los espejos escamosos de azogue sobre arenas móviles, de sombras de aguafuerte en terrenos veteados de naranjas y ocres.. Crecimiento exacto de un silencio desesperante, residuo de alguna nebulosa.. Y la vida de dos reinos acabando en los terrenos vegetales acartonados por la sequedad de la atmósfera y la sed en rama del incendio.. Sonoridad de los vestidos estelares en la mudez vaciante del espacio.. Catástrofe de luna sobre rebaños inmóviles de sal.. Frenos de mareas muertas entre dientes de olas congeladas, afiladas, acuchillantes.. Afuera.. Adentro.. Hasta donde los minerales sacudían su tiniebla mansa, volvió su presencia fluida a turbar el sueño de la tierra.. Reinaba humedad de estancia oscura y todo era y se veía luminoso.. Un como sueño entre paredes de manzana-rosa, contiguo a los intestinos de los peces.. Una como necesidad fecal del aire, en el aire enteramente limpio, sin el olor a moho ni el frío de cáscara de papa que fue tomado al acercarse la noche y comprender los minerales que no obstante la destrucción de todo por el fuego, las raíces habían seguido trabajando para la vida en sus telares, nutridas en secreto por un río manco.. Hum!, dijo Juan Poyé Una montaña se le vino encima.. Y por defenderse con el brazo que le faltaba perdió tiempo y ya fue de mover el otro brazo en el declive, para escapar maltrecho.. Pedazos de culebra macheteada.. Chayes de espejo.. Olor a lluvia en el mar.. De no ser el instinto se queda allí tendido, entre cerros que lo atacaban con espolones se piedras hablantes.. Sólo su cabeza, ya sólo su cabeza rodaba entre espumarajes de cabellos largos y fluviales.. Sólo su cabeza.. Las raíces llenaban de savia los troncos, las hojas, las flores, los frutos.. Por todas partes se respiraba un aire vivo, fácil, vegetal, y pequeñas babosidades con músculos de musgo tierno entraban y salían de agujeros secretos, ocultos en la pedriza quemante de la sed.. Juan Poyé reapareció en sus nietos.. Una gota de su inmenso caudal en el vientre de la Juana Poyé engendró las lluvias, de quienes nacieron los ríos navegables.. Sus nietos.. La noticia de Juan Poyé-Juana Poyé termina aquí, según.. 2.. Los ríos navegables, los hijos de las lluvias, los del comercio carnal con el mar, andaban en la superficie de la tierra y dentro de la tierra en lucha con las montañas, los volcanes y los llanos engañadores que se paseaban por el suelo comido de abismos, como balsas móviles.. Encuentros estelares en el tacto del barro, en el fondo del cielo, que fijaba la mirada cegatona de los crisopacios, en el sosegado desorden de las aguas errantes sobre lechos invisibles de arenas esponjosas, y en el berrinche de los pedernales enfurecidos por el rayo.. Otro temblor de tierra y el aspavimiento del líquido desalojado por la sacudida brutal.. Nubes subterráneas de ruido compacto.. Polvo de barrancos elásticos.. Nuevas sacudidas.. La vida vegetal surgía aglutinante.. La bajaban del cielo los hijos navegables de las lluvias y donde el envoltorio de la tierra se rasgaba asiéndose a rocas más y más profundas o flameaba en cimas estrelladas, vientos de sudor vegetal se apresuraban a depositar la capa de humus necesaria a la semilla de las nebulosas tiernas.. Pero a cada planta, a cada intento vegetal, sucedíanse nuevas catástrofes, enfriamientos y derrames de arcilla en ebullición.. La corrupción de los metales hacía irrespirable el sol, en el ambiente envenenado y seco.. Se acercaban los tiempos de la lucha del Cactus con el Oro.. El Oro atacó una noche a la planta costrosa de las grandes espinas.. El Cactus se enroscó en forma de serpiente de muchas cabezas, sin poder escapar a la lluvia rubia que lo bañaba de finísimos hilos.. El estruendo de alegría de los minerales apagó el lamento de la planta que en forma de ceniza verde quedó como recuerdo en una roca.. E igual suerte corrieron otros árboles.. El morro ennegreció sus frutos con la quemadura profunda.. La pitahayaquedó ardiendo como una brasa.. Los ríos se habituaron, poco a poco, a la lucha de exterminio en que morían en  ...   mañana!.. Apareadas velas de barcos de cristal y sueño, se acercaron; pero en una de las velas llegó dormida y su reflejo de carne femenina tomó forma de mujer al entrar en las aguas del río mezcladas con la sangre de los hombres del menguante lunar.. Esplendor luminoso y crujida de dientes frescos como granizo alrededor de los senos en miel, de las caderas en huidiza pendiente del seso, isla de tierra rosada en la desembocadura frente al mar.. Y así fue como hombres y mujeres nacidos de menguante, poblaron la Ciudad de la Diosa Invisible de las Palomas de la Ausencia.. Del río oscuro salían la arañas.. 5.. Una erupción volcánica de chorchas anunció el aparecimiento de Saliva de Espejo, el Guacamayo.. Empezó entonces la vida de los hombres contra la corriente reflejo-realidad de pueblos que emigraban de la desembocadura a la montaña.. Imantados por el azul de cielo, emigraban desde el azul del mar.. Contra las puntas negras de los senos de las mujeres sacaban chispas al pedernal.. Lo que sólo era un símbolo, como fue simbolizada con la caricia de la mano en el sexo femenino, la alegría del hallazgo del fuego en la tiniebla.. Pueblos peregrinos.. Pueblos de hombres contra la corriente.. Pueblos que subieron el clima de la costa a la montaña.. Pueblos que entibiaron la atmósfera con su presencia, para dar nacimiento al trópico de menguante, donde el sol, lejos de herir, se esponja como gallina ante un espejo.. Las raíces no paraban.. Vivir para tejer.. Los minerales habían sido vencidos hasta en los más expuesto de las montañas y por chorros borbotaba el verde en el horizonte redondo de los pájaros.. Se dictaron de nuevo las Leyes del Amor, obedecidas en la primera ciudad que se llamó Serpiente con Chorros de Horizontes y olvidadas en la montaña, por los hombres que fueron aniquilados a pesar de sus pinturas, de su crueldad de niños, de sus máscaras con espinas de cactus.. Las Leyes del Amor fueron nuevamente guardadas por los hombres que volvían redimidos de la ciudad de la Diosa Invisible de las Palomas de la Ausencia: astrónomos que envejecían cara al cielo, con los huesos de plata de tanto ver la luna; artistas que enloquecían de iluminada inspiración al sentir un horizonte en cada poro, como los primitivos Chorros de Horizontes; negociantes que hablaban blanda lengua de pájaros; y guerreros que tomaban parte en las reyertas intestinas de los bólidos, veloces para el ataque por tierra y raudos para el ataque por mar.. Los vientos alimentaban estas guerras del cielo sin refugio, bajo las constelaciones del verano voraz y el azote invernal de las tempestades cuereadoras.. Las serpientes estornudaban azufre, eran interminables intestinos subterráneos que salían a flor de tierra a manera de fauces abiertas.. Los hombres que se quedaron guardando la entrada de estas cavernas-serpientes, recibieron el nombre de sacerdotes.. El fuego les había quemado el cabello, las cejas, las barbas, las pestañas, el vello de los sobacos, el vello del sexo.. Parecían astros rojizos resbalando entre las hojas verdes, encendidas, que vistieron para venirse a comunicar con los hombres.. Y el sabor de ceniza que les dejó el chamuscón de los pelos, les hizo concebir a las divinidades con un raro sabor oscuro.. Ceniza de pelo y saliva de sacerdotes amasaron la primitiva religión, cáscara de silencio y fruta amarga de los primeros encantamientos.. No se supo a qué venía todo aquel milagro de la vida errante, huidiza, fijada por arte sacerdotal donde, según la tradición, se enroscó el cactus vencido por el oro y hubo una ciudad de reflejos que se llamó Serpiente con Chorros de Horizontes.. Las hormigas sacaron del agua una nueva ciudad, arena por arena--la primitiva ciudad de reflejos--y con sangre de millones de hormigas que cumplido el trabajo morían aletargadas de cansancio, se fueron edificando verdaderas murallas, hasta la copa de los árboles altos, y templos en los que el vuelo de las aves dormidas petrificaba las vestiduras de los dioses.. Verdaderas murallas, verdaderos templos y mansiones para la vida y para la muerte verdadera, ya no espejismos, ya no reflejos.. Esto dijeron los hombres en la danza de la seguridad: la vida diaria.. Mas en las garras de las fieras crecían las uñas y la guerra empezó de nuevo.. Hubo matanzas.. Se desvistieron los combatientes de la blandura de la vida en la ciudad para tomar armas endurecidas por atributos minerales.. Y volvieron del combate deshechos, acobardados, en busca de reliquias sacerdotales para poder contra el mal.. Una vez más iba a ser destruida a mordiscos de fiera, la ciudad levantada donde el cactus fue vencido y existió para vivir abandonada la ciudad de Serpiente con Chorros de Horizontes.. Las mujeres salieron a combatir.. Sin respiración amorosa de hombre, los hombres se amasaban con los hombres en el silencio de las arboledas, más abajo de la cañadas, más arriba de la colinas; sin amorosa respiración de hombre, las mujeres habían endurecido y sombras de color mineral denunciaban en sus rostros instintos varoniles.. Al combate frente a frente que libraron los hombres contra las uñas y los dientes de las fieras, muchos de ellos murieron de placer al sentir la garra en la espalda, el colmillazo en la nuca y todo aquel espinar de tuna que corta la sangre en la agonía--iban al combate por el deseo de ser maltratados por lo único fuerte que había alrededor de la ciudad: los pumas, los jaguares, las dantas, los coyotes--; al combate frente a frente sucedió por parte de las mujeres, el combate a salto de mata, a vuelta de encrucijada.. Y se oyó a las fieras esconder las uñas en la muerte y triturarse los dientes, heridas por venenosas oscuridades, y se vio querer volver en sí a los dorados pumas, en sí, en su vida, en su ciencia, en su sangre, en su pelo de seda, en su sabor de saliva dulce goteada por onzas entre los colmillos blancos; cada vez más blancos en la encías sanguinolentas.. Y se oyó vidriarse el aire entero, todo el aire de la tierra, con los ojos fijos de los jaguares heridos a mansalva en la parte sagrada de los animales machos y amusgarse el quejido rencoroso de los coches de monte, algunos tuertos, otros desorejados, y dolerse el bosque con los chillidos de los monos quejumbrosos.. Por donde todo era oscuro regresaron las mujeres y vencedoras de las fieras, luciendo, como adornos, las cabezas de los tigres a la luz leonada de las fogatas que encendió la ciudad para recibirlas en triunfo, y las pieles de los otros animales degollados por ellas.. Las mujeres reinaron entonces sobre los hombres empleados en la fabricación de juguetes de barro, en el arreglo interior de las casas, en el suave quehacer de la comida condimentada y laboriosa por su escala de sabores, y en el lavado de la ropa, aparte de los que cantaban, ebrios de vino de jocote, para recortar del aire tibios edenes, de los que adivinaban la suerte en los espumarajos del río, y de los que rascaban las plantas de los pies, los vientres o lo alrededores de los pezones, a las guerreras en reposo.. Una cronología lenta, arena de cataclismo sacudida a través de las piedras que la viruela de las inscripciones iba corrompiendo como la baba del invierno había corrompido las maderas que guardaban los fastos de la cronología de los hombres pintados, hacía olvidar a los habitantes lo que en verdad eran, creación ficticia, ocio de los dioses, y les daba pie para sentirse inmortales.. Los dioses amanecieron en cuclillas sobre la aurora, todos pintados y al contemplarlos en esa forma los de la nueva ciudad, olvidaron su pensamiento en los espejos del río y se untaron la cara de arcoiris de plumas amarillas, rojas, verdes y todos los colores que se mezclan para formar la blanca saliva de Saliva de Espejo.. Ya había verdaderas murallas, verdaderos templos, y mansiones verdaderas, todo de tierra y sueño de hormiga, edificaciones que el río empezó a lamer hasta llevárselas y no dejar ni el rastro de su existencia opulenta, de sus graneros, de sus pirámides, de sus torres, de sus calles enredaderas y sus plazas girasoles.. Cuántas lenguas de río lamieron la ciudad hasta llevársela? Poco a poco, perdida su consistencia, ablandándosecomo un sueño y se deshizo en el agua, igual que las primitivas ciudades de reflejos.. Esta fue la ciudad de Gran Saliva de Espejo, el Guacamayo.. 6.. La vegetación avanzaba.. No se sentía su movimiento.. Rumoroso y caliente andar de los frijolares, de los ayotales, de las plantas rastreadoras, de las filas de chinches doradas, de las hormigas arrieras, de los saltamontes con alas de agua.. Los animales ahogados por su presencia compacta, saltaban de árbol en árbol, sin alcanzar a ver en el horizonte un sitio en que la tierra se deshiciera de aquella oscuridad verde, caliente, pegajosa.. Llovía torrencialmente.. Una vegetación de árboles de cabelleras líquidas sembrados en el cielo.. Aturdimiento mortal de cuanta criatura quedaba viva, de las nubes panzonas sobre las ceibas echadas a dormir en forma de sombra sobre el suelo.. Los peces engordaban el mar.. La luz de la lluvia les salía a los ojos.. Algunos de barba helada y caliente.. Algunos manchados por círculos que giraban como encajes de fiebre alrededor de ellos mismos.. Algunos sin movimiento, como manchas de sangre en los profundos cartílagos subacuáticos.. Otros y otros.. Las medusas y los infusorios combatían con las pestañas.. Peso de la vegetación hundiéndose en el tacto de la tierra en agua, en la tiniebla de un lodo fino, en la respiración helada de los monstruos lechosos, con la mitad del cuerpo mineralizado, la cabeza de carbón vegetal y las enredaderas de las extremidades destilando polen líquido.. Noticias vagas de las primitivas ciudades.. La vegetación había recubierto las ruinas y sonaba a barranco bajo las hojas, como si todo fuera tronco podrido, a barranco y charca, a barrancos poblados por unos seres con viveza de cogollos, que hablaban en voz baja y que en vuelta de bejucos milenarios envolvieron a los dioses para acortar sus alcances mágicos, como la vegetación había envuelto a la tierra, como la ropa había envuelto a la mujer.. Y así fue como perdieron los pueblos su contacto intimo con los dioses, la tierra y la mujer, según..

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  • Title: Juan Hormiguero
    Descriptive info: Juan Hormiguero.. Yo sé que se vuelven tierra los que se comen el sueño.. Oírlo decir me dejó apabullado.. Yo me comía el sueño.. Completamente apabullado.. No es necesario explicarlo.. Me comía el sueño y me iba sintiendo.. Cómo hacer?.. Me volvería tierra?.. Cómo hacer para dejar de alimentar con mi sueño, despierto entre los míos, cuando todos dormían, mi irrealidad nocturna, que era lo único real de mi existencia?.. Comerse el sueño.. vaya una expresión!.. El tiempo caluroso me obligó a abrir la ventana que daba a la terraza.. El polvo que el viento deposita durante el día, humedecido a esas horas por el relente nocturno, llegaba a mis narices con fuerte olor a tierra mojada, a lo que olían, me estaba volviendo tierra, insensiblemente, mi pelo, mi saliva, mi cuerpo, cuando sudaba.. Olor a tierra mojada, a moho dulzón, a todo esto olía yo por comerme el sueño, no porque durmiera (el que duerme come), recto sentido del concepto, sino por aquello de que jamás pegaba los ojos.. Y ahora menos, inquieto por el sabor a barro de mi sudor y unas tierritas que se me formaban en los ojos, en las uñas, en los dientes.. Y no es que uno se vuelva tierra como los muertos, de comerse el sueño, es decir de.. comerse el sueño.. de no dormir.. No, es otra cosa: la sensación de una tierra viva, de una tierra con sed frente al agua, sed de terrón seco en los labios, y una insoportable cosquilla en las yemas de los dedos junto a los tiestos con flores.. Y luego el hervor de olla, puesta al fuego, que uno se oye en el pecho.. A olla de paredes delgadas, de tierra vidriosa, de lo que tal vez están hechas mis orejas, mis párpados.. Pues es comérselo y no dormir, tragárselo y quedarse en vela.. oír la noche pasar con todos sus ruidos y, por momentos, no oír nada, como si ya fuéramos de tierra.. Paulatinamente nos gana la rigidez de esa nueva carne.. De repente, sería mejor.. No habría tiempo de pensar.. Pero, poro a poro, pelo a pelo.. El que se vuelve tierra porque se come el sueño, es dueño de una lucidez marchita, pero no por ello menor que la del que se levanta dormido.. La Lucidez de la tierra.. Quién interrumpe?.. Ha sido un disparo.. Un disparo lejano?.. Un mono chilla.. No tengo tiempo de pensar en otra cosa que no sea la bestezuela coluda que ha saltado por la ventana y corrido a refugiarse a mi lado, tiritando como la noche estrellada, los dientecillos apretados, blancos, y los ojillos, ya cerrados, ya abiertos, como siguiendo los altibajos del dolor que le causa.. la bala en un brazo.. Trato de acariciarlo y él agradece con mirada de fruta.. Le hablo para que se sienta seguro.. Le cuento que desde que llegué a aquella casa, no duermo, me como el sueño, estoy condenado a volverme tierra.. No se mueve.. Me oye.. Escucha los sonidos que salen de mis labios y se da cuenta que le hablo, porque, pobrecita, se acurruca aún más, la mano negra de larguísimos dedos, apretada al brazo del que le mana sangre y solloza.. --Ya oí.. -tronó una voz, la del que hizo el disparo-, y todo está muy bonito, pero el mono me pertenece..  ...   caliente, arenosa.. --Esa gran muerta -dijo aquél refiriéndose a la luna, de la mano arrastraba al mono muerto-, se comió todo su sueño y se volvió tierra, la luna es tierra, tierra a la que llegaron las hormigas, antes que la regaran con sangre de mono.. gran hormiguero colorada o doradiosa, cuando brilla como ahora.. -- Falta mucho? -preguntó ansioso.. --No mucho.. Después de aquel entrecejo de cerros.. Visto está que quizá a la pobrecita no le convenía salvarse.. --Busquemos otro mono -propuse-, yo tiro muy bien con pistola.. --Eso sería bueno, pero mejor lleguemos.. Alguito de sangre le quedará a este desperdicio.. Entre unos árboles de ramazones secas, espinudas, al lado de una casuca de paredes de adobe y techo de paja, nos detuvimos.. Era su casa.. -- Y tu mujer? -interrogué ansioso.. Al hombre se le saltaron los lagrimones que le corrieron por la cara helada, pálida, de pellejo con pelos.. De su mujer quedaba un montón de tierra con forma humana, vaga forma humana, agujereada por miles de hormigas, coloradas.. Lo abracé, mientras dejaba caer el cadáver del mono y se deshacía en lamentos y maldiciones.. Y esa mañana, en una piragua larga como un caimán que gobernaba un indio melenudo, desnudo, con sólo el taparrabo, salí por riachos de aguas transparentes y mansas, hasta Carabín, y de aquí, a caballo hasta la estación ferroviaria, de donde, en el primer tren de pasajeros, volví a la capital.. El pobre hombre, esposo de la mujer que se volvió tierra, de comerse el sueño, no quiso acompañarme por más que le ofrecí buscarle trabajo en la ciudad, por no separarse del lado de su mujer, por no dejarla sola.. --No está muerta -me explicaba-, siquiera estuviera muerta; está viva, lo que pasa es que se volvió de tierra.. --Pero no ves.. -traté de argüirle.. --No veo lo que se ve, sino lo que no se ve.. Y se quedó.. -- Ah!.. -me dijo, como si con eso se consolara, antes de marcharme-, por todo esto de por aquí, igual que mojoncitos, se ven hormigueros del alto de una persona.. No son hormigueros, es gente que comió sueño.. Cientos, miles, millones de hormiguitas negras y coloradas se alimentan de ese sueño comido, sueño que se hace miel, miel espesa que.. aprovechan los osos hormigueros.. Sus largos hocicos.. Su torpeza de miopes.. No ven que son cristianos convertidos, bajo durísima costra, en esa harina amarillenta que se parece tanto al polvo de los muertos.. No hubo manera de arrancarlo de aquel lugar, temía por ella, y sólo después de mucho rogarle me confesó que, para salvar a su mujer, tenía que cambiar de forma, dejar de ser hombre y convertirse en ese hormiguero, de larguísimo hocico y escasa vista.. --Pero eso es imposible.. --Lo intentaré cuando esté solo, y de conseguirlo.. ah!.. de conseguirlo, la del oso: empezaré a lamer la tierra barrosa del hormiguero, hasta abrir un agujero por donde meter la lengua, para que en mi lengua se peguen las hormigas, que son el sueño que ella se comió; entre más, mejor, que cuando sean una nube, enfundaré de nuevo la lengua en mi boca y me las comeré hasta acabar con todas, instante en que mi mujer volverá a ser lo que era y.. yo seguiré siendo lo que soy, el misterioso Juan Hormiguero..

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  • Title: Miguel Angel Asturias: Tecún Umán
    Descriptive info: El gobernante Pacal, Palenque, Chiapas.. Periodo Clásico,.. c.. 780 d.. C.. TECUN-UMAN.. Tecún-Umán, el de las torres verdes,.. el de las altas torres verdes, verdes,.. el de las torres verdes, verdes, verdes,.. y en fila india indios, indios, indios.. incontables como cien mil zompopos:.. diez mil de flecha en pie de nube, mil.. de honda en pie de chopo, siete mil.. cerbateneros y mil filos de hacha.. en cada cumbre ala de mariposa.. caída en hormiguero de guerreros.. Tecún-Umán, el de las plumas verdes,.. el de las largas plumas verdes, verdes,.. el de las plumas verdes, verdes, verdes,.. verdes, verdes, Quetzal de varios frentes.. y movibles alas en la batalla,.. en el aporreo de las mazorcas.. de hombres de maíz que se desgranan.. picoteados por pájaros de fuego,.. en red de muerte entre las piedras sueltas.. Quetzalumán, el de las alas verdes.. y larga cola verde, verde, verde,.. verdes flechas verdes desde las torres.. verdes, tatuado de tatuajes verdes.. Tecún-Umán, el de los atabales,.. ruido tributario de la tempestad.. en seco de los tamborones, cuero.. de tamborón medio ternero, cuero.. de tamborón que lleva cuero, cuero.. adentro, cuero en medio, cuero afuera,.. cuero de tamborón, bón, bón, borón, bón,.. bón, bón, borón, bón, bón, bón, borón, bón,.. bón, borón, bón, bón, bón, borón, bón, bón,.. pepitoria de trueno que golpea.. con pepitas gigantes en el hueso.. del eco que desdobla el teponastle,.. teponpón, teponpón, teponastle,.. tepón, teponpón, tepón, teponpón,.. teponpón, teponpón, teponpón.. Quetzalumán, el de las tunas verdes,.. el de las altas tunas verdes, verdes,.. el de las tunas verdes, verdes, verdes.. Las astas de las lanzas con metales..  ...   la tierra viva.. Abuelo de ambidiestros! Mano grande.. para cubrirse el pecho con tlascalas.. y españoles, fieras con cara humana!.. Varón de Galibal y Señorío.. de Quetzales en el patrimonio.. testicular del cuenco de la honda,.. y barba de pájaros goteantes.. hasta la última generación.. de jefes pintados con achiote rojo.. y pelo de frijol enredador.. en penachos de águilas cautivas!.. Jefe de valentías y murallas.. de tribus de piedra brava y clanes.. de volcanes con brazos! Fuego y lava.. Quien se explica los volcanes sin brazos?.. Raza de tempestad envuelta en plumas.. de Quetzal, rojas, verdes, amarillas!.. Quetzalumán, la serpiente coral.. tiñe de miel de guerra el Sequijel.. el desangrarse el Arbol del Augurio,.. en el augurio de la sangre en lluvia,.. a la altura de los cerros quetzales.. y frente al Gavilán de Extremadura!.. Tecún-Umán!.. Silencio en rama.. Máscara de la noche agujereada.. Tortilla de ceniza y plumas muertas.. en los agarraderos de la sombra,.. más alla de la tiniebla, en la tiniebla.. y bajo la tiniebla sin curación.. El Gavilán de Extremadura, uñas,.. armadura y longinada lanza.. A quién llamar sin agua en las pupilas?.. En las orejas de los caracoles sin viento.. a quién llamar.. Tecún-Umán! Quetzalumán!.. No se corta su aliento porque sigue en las llamas.. Una ciudad en armas en su sangre.. sigue, una ciudad con armadura.. de campanas en lugar de tún, dueña.. de semilla de libertad en alas.. del colibrí gigante, del quetzal,.. semilla dulce al perforar la lengua.. en que ahora le llaman Capitan!.. Ya no es el tún! Ya no es Tecún!.. Ahora es el tán-tán de las campanas,.. Capitán!..

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  • Title: Marimba tocada por indios
    Descriptive info: MARIMBA TOCADA POR INDIOS.. La marimba pone huevos en los astros.. Para un huevo que ponés.. tanta bulla que metés.. !.. Vení ponelo, vos, pues.. !.. El sol la desangra, la monta, es su gallo.. Serpiente que muda de piel en los ecos!.. Grito de madera que se bate en jícaras como el chocolate!.. Sonido de hojas que van sobre hormigas de palo de hormigo!.. Pereza de razas!.. Pereza de lluvia!.. Pereza de teclas que mascan copal!.. Se masca la pena del hule.. Se tasca la pena del freno.. Los flecos se suenan mocosos de luna.. Se escupe la pena del guaro, tiñoso de riñas,.. y huye el mujerío, pies, tetas y críos.. En los tecomates de negro agujero de coco.. cubiertos de tela de tripa hay llanto de moscas,.. peces-moscas y pájaros-moscas.. Y el gran alboroto del verde perico,.. y el chisporroteo de chorchas de fuego,.. y el vuelo redondo del cielo azulejo,.. y los cuatrocientos sonidos cenzontles.. Trinó pito de agua, voló el azulejo,.. la chorcha fue llama y gritó el perico.. Tempestad de trinos entre sus costillas,.. atada de espalda, de faz a los cielos,.. en el sacrificio de los prisioneros.. Danza de raíces y tribus maiceras.. La hieren de sangre picos de aves verdes.. que le abren el pecho.. La hieren de leche saetas de plumas.. Flechas picaflores de punta de espina.. la hieren de sueño.. Es sangre,.. y es leche, y es sueño!.. Sangre de madera,.. elástica leche de palo de hule.. y sueño de  ...   y tierra.. en que danzan montes, ceibas, caseríos.. y quedan las huellas de pies, en los cactos,.. huellas de las tunas en el baile verde,.. huellas vegetales del gran cataclismo.. que dejó las cosas vestidas de espejo,.. como se vistieron cuando se creó el mundo,.. como se vistieron cuando se creó el son.. Sonido de lluvia del telar del cielo!.. Sonido de lluvia del panal del mundo!.. Sonido de lluvia del sudor del hombre!.. Sonido de lluvia de pelo de tigre!.. Sonido de lluvia de pelo de pluma!.. Sonido de lluvia de pelo de elote!.. Sonido de lluvia de pelo de pino!.. Sonido de lluvia de pelo de danta!.. El son de las piedras debajo del agua,.. el son del venado debajo del viento,.. el son que se baila con pies parpadeantes,.. carne en flor de jade, la mujer,.. y el hombre,.. erizo de chicha,.. bajo su sombrero,.. sobre sus dos pies.. La Juana conmigo!.. Caen los refajos.. Huyen las mujeres.. Pies, tetas y críos.. Plomazos.. Caballos.. Asamblea de corvos teñidos de sangre.. Parihuela de hojas teñidas de sangre.. Tierra de por medio teñida de sangre.. Escala de teclas que sirve de puente teñido de sangre.. Quién te hizo las teclas con brazos de cruces teñidos de sangre?.. Torre a mecapal!.. Algarabia de cotorritas!.. Almáciga verde de loros que vuelan!.. Tejado de ocote sobre las casas de la luna!.. Carpintero en la carpintería de la selva!.. Manantial de trinos de guardabarranca!.. Cenzontle borracho de aguardiente blanco!.. Marimba tocada por indios!..

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  • Title: Habla el Gran Lengua
    Descriptive info: HABLA EL GRAN LENGUA.. Ceñimos las diademas del fuego,.. las diademas del hombre,.. para defender nuestra heredad,.. el patrio elemento terrenal.. sin tráfago de dueños;.. tenemos las llaves del futuro.. donde comienza el tiempo.. y el cielo que atraviesa.. el caminante de las sandalias de oro.. Vestimos nuestro plumaje, orlamos.. nuestros pechos de acolchado silencio.. con la flor heroica, candente,.. y empezamos a batallar en las montañas,.. en los campos,.. en la ordenación de los telares,.. de las palabras conjugadas con rocío,.. de las herramientas bañadas de sudor,.. de los candelarios de turquesa y jade,.. petrificados en las escalinatas de los vertederos.. de silencio lunar.. Tuvimos la mañana en el pecho.. Los ojos de las mujeres de senos en yunta.. vieron amanecer entre criaturas.. y amamantó a los hijos la leche tributaria.. del bien y la alegría.. Tuvimos la mañana en las manos.. Tuvimos la mañana en la frente.. Y nadie avanzó  ...   en los hombros, el tórax,.. las piernas, las pantorrillas, los tobillos.. y el lenguaje de los dedos de los pies.. de la raza que sosegó caminos.. Una gran asamblea.. Agua nacida de las rocas, los ojos en las caras.. Grandes o pequeñas gotas de agua, las pupilas,.. en las caras de piel lisa, fresca,.. pulida por el viento, húmedo lunar.. Veían.. Hablaban.. Inexistentes y existentes.. Su presencia era el hablar y el callar.. Las manos en balanzas de antebrazos con brazaletes.. que pesaban el dicho del sabio,.. daban alas a la elocuencia del vidente.. y se abrían y cerraban, como hojas de adormidera.. en los antebrazos dolidos del extático,.. quietud que rompió el Gran Lengua,.. al que seguían las luciérnagas.. entre la luz y el sueño, las joyas, el colibrí,.. la pelambre graciosa de la mazorca de maíz verde,.. la cárcel de los tatuajes.. y las pieles de venadas que lo hacían distante..

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  • Title: Cerbatanero
    Descriptive info: Cerbatanero.. Muchas veces volvió el Cerbatanero.. con los ojos más hondos que el desvelo.. -Cerbatanero di dónde está el cielo?.. -Ya Dios se lo llevó.. - Entero?.. -Entero,.. y fue mejor.. - Por qué, Cerbatanero?.. -Porque después, se llevará el anhelo,.. la tierra quedará para el guerrero.. y el mar irá detrás llorando el duelo.. -Cuando el hombre se cansa de ser hombre,.. ( de qué flor no hay aroma en tu cansancio?).. Dios se lleva lo bueno de la tierra,.. bajan arcones de color de nube.. para el aljófar, el rocío, el viento,.. y el agua de los ríos, y en estuches.. de fuentes irisadas van los  ...   ríen ni sonríen.. de qué sirven los niños en la vida.. -Pero, Cerbatanero, habrá cosechas?.. -El campesino ya se siente falso,.. trabaja humedecido de nostalgia.. Arar, sembrar, vivir para el guerrero.. Es mejor que se acaben las cosechas.. que enantes eran fiestas, las vendimias.. en que había la luz enamorada.. del hombre en la dulzura de las vidas.. Cosechar para qué?, si la matanza,.. la ingratitud y la miseria es tanta,.. como si fuera el triste resultado.. de todas las industrias, tal industria.. La nupcia de los astros esta noche.. sobre el dormido espacio de los seres.. Ciega y profunda oscuridad del suelo.. sube a los pies.. Adiós, Cerbatanero..

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  • Title: Salve Guatemala!
    Descriptive info: Salve Guatemala!.. Salve, Guatemala del anhelo y de las alas rubias.. dos veces extraída del amor!.. Salve, Guatemala del no callado musical silencio!.. Salve, mano del Bien!.. Salve mano de Dios!.. Puertas son las espaldas.. No veas extramuros.. Puertas de hueso y carne a la entrada del mundo,.. en la ciudad del grito, donde se lustran las botas.. con sangre, militares de muerte.. No veas! Las espaldas del hombre encadenado.. oculten la visión de las cárceles llenas, los muros.. fusilados, los caminos huyendo pavoridos.. No veas, lo que fue ameno entre campos de flores,.. fiesta del poderío del hombre ciudadano,.. hoy convertido en yugo, picota y sacristía!.. Ciégate la ventura de no ver.. y deja que nosotos no apartemos los ojos.. de ti que eres esposa, madre, hija, doncella,.. hoy vendida al extraño! Oh castigo! Castigo!.. Nadie mueve los labios y todos ven incrédulos,.. ven de día y de noche, lo que, Patria, no veas,.. al gran filibustero morder los onomásticos.. de tus senos granudos de tierra cariñosa,.. huesudo carnicero, y a los que te vendieron.. cuidar que no interrumpa ninguno el festín de oro.. Sople el viento la antorcha de colores.. que pinta con su luz tu firmamento,.. la noche oculte el día para siempre,.. el gran filibustero con ojos animales.. devora intimidades de la Patria,.. la palpa igual que un pelotero.. y la aguija para que de vergüenza.. se desmaye en sus brazos.. Por  ...   cuenta las jornadas.. para que satisfaga su ambición de pirata.. Oh, tardanza del fuego, del huracán y el rayo!.. Patria con su cintura de bisagra quebrada!.. Que otro atributo el suyo que su esbeltez?.. Que otro atributo, en alto, que el cántaro con agua?.. Que borceguí más fino que la piel de su planta?.. Salid, filudas llamas y degollad cosechas!.. Hay que incendiar la tierra contra el filibustero!.. No es un mito el veneno que adormece y enjuta,.. las cadenas del hielo, el vinagre en la esponja.. Poblad de muerte el tiempo!.. Poblad de muerte el mundo!.. Ni una isla de vida!.. Ni una isla de sueño!.. La Patria fue vendida al gran filibustero!.. Los árboles se duermen en invierno.. Así la Patria duerma mientras ellos imperen,.. el gran filibustero y los mil cancerberos,.. así la Patria duerma mientras ellos dominen,.. así la Patria duerma en espera del día.. en que habrá que decir a las estrellas, brillen,.. a las aguas reflejen la alegría sonora.. de la cara del cielo y a los muertos despierten.. que ha llegado la hora del hogar sin verdugos,.. de la vida sin miedo, de la tierra sin amos,.. de la siembra y cosecha de los preciosos granos,.. del día venturoso de abrir los brazos todos.. para echarnos al cuello de la Patria querida.. y decirle con lluvia de júbilo en los ojos,.. estás entre tus hijos,.. y ellos están contigo..

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  • Title: Guatemala
    Descriptive info: GUATEMALA.. (Cantata).. 1954.. Patria de las perfectas luces, tuya.. la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,.. campos que cubren hoy brazos de cruces!.. Patria de los perfectos lagos, altos.. espejos que tu mano acerca al cielo.. para que vea Dios tantos estragos!.. Patria de los perfectos montes, cauda.. de verdes curvas imantando auroras,.. hoy por cárcel te dan tus horizontes!.. Patria de los perfectos días, horas.. de pájaros, de flores, de silencio.. que ahora, oh dolor!, son agonías!.. Patria de los perfectos cielos, dueña.. de tardes de oro y noches de luceros,.. alba y poniente que hoy visten tus duelos!.. Patria de los perfectos valles, tienden.. de volcán a volcán verdes hamacas.. que escuchan hoy llorar casas y calles!.. Patria de los perfectos frutos, pulpa.. de paraíso en cáscara de luces,.. agridulces ahora por tus lutos!.. Patria del armadillo y la luciérnaga.. del pavoazul y el pájaro esmeralda,.. por  ...   del oro verde que ambicionan.. los que la libertad, Patria, te quitan.. Guacamayas que son tu plusvalía.. por el plumaje de oro, cielo y sangre,.. proclamándote va su gritería.. Patria de las perfectas aves, libre.. vive el quetzal y encarcelado muere,.. la vida es libertad, Patria, lo sabes!.. Patria de los perfectos mares, tuyos.. de tu profundidad y ricas costas,.. más salóbregos hoy por tus pesares!.. Patria de las perfectas mieses, antes.. que tuyas, júbilo del pueblo, gente.. con la que ahora en el pesar te creces!.. Patria de los perfectos goces, hechos.. de sonido, color, sabor, aroma,.. que ahora para quién no son atroces!.. Patria de las perfectas mieles, llanto.. salado hoy, llanto en copa de amargura,.. no la apartes de mí, no me consueles!.. Patria de las perfectas siembras, calzan.. con hambre de maíz sus pies desnudos,.. los que huyen hoy, tus machos y tus hembras!..

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  • Title: Autoquiromancia
    Descriptive info: Autoquiromancia.. Leo en la palma de mi mano,.. Patria, tu dulce geografía.. Sube la línea de mi vida.. con trazo igual a tus volcanes.. y luego baja como línea.. de corazón hasta mis dedos.. Mis manos son tu superficie,.. la estampa viva de tu tacto.. Mapa con montes, montes, montes,.. los llamaré Cuchumatanes,.. como esas cumbres que el zafiro.. del Mar del Sur ve de turquesa.. El Tacaná, dedo gigante,.. guarde la entrada del asombro.. donde el maíz se vuelve grano.. ya comestible para el hombre,.. cereal humano de tu carne.. El monte  ...   pueblo niño.. -modela, pinta, esculpe, teje-.. a la conquista de la aurora.. Polvo de luz en la tiniebla,.. línea del sol en la canora.. carne del cuenco de mi mano,.. caracol hondo en que palpitan.. atlantes ríos acolchados.. y otros más rápidos, suicidas.. Oigo pegando mis oídos.. al mapa vivo de tu suelo.. que llevo aquí, aquí en las manos,.. repicar todas tus campanas,.. parpadear todas tus estrellas.. Al desposarme con mi tierra.. haced, amigos, mi sortija.. con la luciérnaga más sola.. La inmensa noche de mi muerte.. duerma mi sien sobre mi mano..

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  • Title: Letanías del desterrado
    Descriptive info: Letanías del desterrado.. Y tú, desterrado:.. Estar de paso, siempre de paso,.. tener la tierra como posada,.. contemplar cielos que no son nuestros,.. vivir con gente que no es la nuestra,.. cantar canciones que no son nuestras,.. reír con risa que no es la nuestra,.. estrechar manos que no son nuestras,.. llorar con llanto que no es el nuestro,.. tener amores que no son nuestros,.. probar comida que no es la nuestra,.. rezar a dioses que no son nuestros,.. oír un nombre que no es el nuestro,.. pensar en cosas que no son nuestras,.. usar moneda que no es la nuestra,.. sentir caminos que no son nuestros.. Y tú, desterrado:.. tenerlo todo como prestado,.. besar a niños que no son nuestros,.. hacerse a fuego que no es el nuestro,.. oír campanas que no son nuestras,.. poner la cara que no es la nuestra,.. llorar por muertos que no son nuestros,.. vivir la vida que no es la nuestra,.. jugar a juegos que no son nuestros,.. dormir en cama que no  ...   no es el nuestro,.. contar historias que no son nuestras,.. cambiar de casas que no son nuestras,.. hacer trabajos que no son nuestros,.. andar ciudades que no la nuestra.. y en hospitales que no son nuestros.. cura de males que tienen cura,.. alivio al menos, que no del nuestro,.. que sólo sana con el regreso.. tal vez mañana, mañana o nunca.. El tiempo falso de los relojes.. no cuenta el tiempo, cuenta la ausencia,.. envejecerse cumpliendo años.. que no son años sino descuentos.. del almanaque que no es el nuestro,.. morir en tierra que no es la nuestra,.. oír que lloran sin ser los nuestros,.. que otra bandera, que no es la nuestra,.. cubre maderas que no son nuestras,.. ataúd nuestro que no es el nuestro,.. flores y cruces que no son nuestras,.. dormir en tumba que no es la nuestra,.. mezclarse a huesos que no son nuestros,.. que al fin de cuentas, hombre sin patria.. hombre sin nombre, hombre sin hombre.. tenerlo todo como prestado,.. no tener sombra sino equipaje,..

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